
El filial celeste remontó un 0-2 ante el Andorra para acabar destrozando al Andorra en el descuento. Somuah, Marín (2) y Antañón llevaron la locura a Vigo
La sonrisa orgullosa de Fredi nada más marcar Antañón el cuarto y definitivo tanto del Fortuna refleja alivio por un partido cargado de tensión y, sobre todo, satisfacción por el esfuerzo de un equipo que no se rindió ni en la mayor adversidad, cuando recibió dos tantos prácticamente consecutivos al inicio del segundo tiempo. Parecía un escenario ideal para que un grupo de chavales se viniera abajo, pero este Fortuna está hecho de otra pasta. Cuanto más alta es la montaña, más empeño ponen en subirla. Y lo hacen, además, con un fútbol alegre y vistoso, siempre buscando la portería contraria. El Fortuna es pura diversión. Poco hay que reseñar de la primera parte, en la que los dos equipos extremaron las precauciones y había demasiado miedo al error. Un tiro de Arcos y otro de Anxo obligaron a Pau López a emplearse a fondo, mientras que por parte visitante el único intento lo firmó Solozábal, con un chut que se marchó desviado. El Fortuna tuvo el control del encuentro, con un Burcio en modo Fernando Redondo, pero en los últimos metros se impusieron las defensas. Todo cambió tras el descanso. El Andorra se anticipó con dos zarpazos de Hugo López, que aprovechó la indecisión de la zaga olívica para tumbar a los célticos a la lona. Sin embargo, fue ahí cuando se activó el resurgir local. Los de Fredi, sin nada que perder, se lanzaron sin freno al ataque, y ahí es donde este equipo se siente más cómodo, como si estuviera jugando en la calle. No habían pasado ni tres minutos del 0-2 cuando Somuah aprovechó un centro de Milla para marcar a placer el primer gol en la historia del Fortuna en Segunda División. A partir de ahí, Balaídos tocó a arrebato. Los vigueses se quitaron el cinturón de seguridad para buscar el vértigo. Corrieron el riesgo de dejar espacios atrás, pero el Andorra no supo aprovecharlos. El filipino Schneider tuvo dos buenas ocasiones para marcar el tercero, pero sus remates se marcharon rozando el palo de la portería de Carrillo. A la tercera fue la vencida, el tanto llegó en un saque de esquina que fue prolongado en el primer palo y Hugo Cuenca, en su intento de evitar el gol, introdujo el balón en su portería. Pero el VAR acudió al rescate, señalando que Bomba había rematado con la mano. Bola extra para un Fortuna que no paraba de acelerar. Y el éxtasis llegó en otra arrancada de Milla por la derecha, que volvió a servir un caramelo al corazón del área para que Marín batiera a Pau López. Balaídos explotó de alegría. No sabían que lo mejor estaba por llegar. El partido se convirtió en un correcalles que fue puro disfrute. Rijkhoff cabeceó al larguero en el 90′ y Pau López salvó un mano a mano ante Kibet en el 91′. Parecía un partido de balonmano, en el que cada posesión era un ataque. Ya habían transcurrido 96 minutos, quedaban tres de descuento, la traca final. Hugo Cuenca, que ya había iniciado la acción del empate con un pase largo espectacular, apareció esta vez en la banda izquierda para deshacerse de Alende y ponerle el balón en la cabeza a Ribes, cuyo remate hizo parada en la rodilla de Marín antes de tocar la red. Balaídos estallaba de júbilo. Pero el partido no estaba finiquitado, Quintana tuvo en sus botas el 3-3 y decidió mandar el balón a las nubes con todo a favor. Réplica del Fortuna, balón dentro del área para que Antañón hiciera el último truco y dibujara esa sonrisa enorme en la cara de Fredi.
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