
Bellingham continúa haciéndose gigante desde la posición que Mourinho le ha encontrado en la mediapunta con libertad, donde transmite estar disfrutando.
El jugador que asombró al madridismo hace tres temporadas vuelve por sus fueros. Dos goles, dos asistencias, otro gol provocado y un tiro al palo es la hoja de servicios que presenta Jude Bellingham en estas tres primeras jornadas de Liga. El británico ha rescatado su versión superlativa, la que se difuminó en las dos últimas campañas lastrado por su lesión en el hombro. La del jugador que comandó a Inglaterra en un Mundial en el que marcó siete goles. El ‘Hey Jude’ vuelve a atronar en el Bernabéu. El gol que marcó al Málaga, y el que provocó en propia puerta, son el paradigma de algunas de las virtudes de Bellingham. El no dar un balón por perdido, la vertiginosa conducción con la que se internó en el área sorteando a tres rivales, su poderoso disparo, su portentoso salto… Casi la definición que Mourinho hacía de él en la previa. “Es un jugador único y superimportante para el equipo. Es un jugador con talentos diferentes, desde el físico al mental y al táctico. También tiene la condición de recuperar balones y de presionar y la condición de goleador, su juego por arriba. Es un jugador absolutamente impresionante”, comentaba el entrenador madridista la víspera del partido. Bellingham se movió ante el Málaga por todas las parcelas del campo... Esos dos primeros goles contra el Málaga fueron fruto del empeño del inglés, como el que sirvió en bandeja a Vinicius en el partido contra la Real Sociedad. Cuando Jude toca a rebato, no queda otra que seguirle. “Bellingham es muy exigente con él mismo y con los otros. Esto es una cosa que me gusta muchísimo”, señalaba Mourinho entre la catarata de elogios que le dedicó tras el partido. Méritos reconocidos mutuamente. Pues buena parte del momento de Bellingham hay que atribuírselo al magisterio de su entrenador. Así lo valoraba el propio futbolista: “Ahora juego un poco más libre, con libertad para moverme más arriba o más abajo, según necesitemos. Estoy disfrutando mucho, por eso estoy jugando bien”, comentaba Bellingham al micrófono de Real Madrid TV nada más acabar el partido. Un diagnóstico de lo que necesitaba el inglés para brillar que Mourinho ya traía aprendido de cuando le tocó enfrentarse a él contra el Benfica. “Yo he pactado con él que no quería ver a Jude defender casi como un segundo lateral izquierdo, que lo he visto muchas veces. En el partido que el año pasado gané con el Benfica en la fase liga explotamos muchísimo esa situación de que tuviera que salir del centro para ir a defender a la izquierda. Hemos organizado el equipo de otro modo, donde él sabe perfectamente lo que tiene que hacer y se siente muy cómodo. A él le gusta que todos hagan”. El quirúrgico análisis del portugués funcionó en Lisboa, ahora le da pingües réditos al Madrid en esa posición de mediapunta en el 4-2-3-1 de Mourinho. Los elogios también le llueven desde su Inglaterra natal. “Bellingham impulsa la nave del Madrid para prolongar su inicio perfecto”, titulaba el Guardian al acabar el partido. En la web de la BBC reseñaban: “El centrocampista inglés marcó un golazo de forma espectacular: recogió el balón a 35 metros de la portería y rápidamente regateó a tres jugadores antes de batir a Herrero. Siete minutos después, participó activamente en el segundo gol del Madrid”. En estas tres primeras jornadas de Liga, Bellingham es líder en alguna que otra estadística (en asistencias comparte el liderato con Vinicius), pero es el segundo en casi todas. En goles, sin ir más lejos. Pero también en recuperaciones (lleva 11, las mismas que Vinicius y solo dos menos que las 13 de Camavinga), ocasiones creadas (7, por detrás de las 5 de Güler), pases buenos en campo rival (81, frente a las 109 de Valverde) o regates completados (7, como Mbappé y cuatro menos que Vini). Un todoterreno que hace las delicias de su entrenador y de un Bernabéu que canta de nuevo ‘Hey Jude’.
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