
Reparto de puntos entre Real Sociedad y Celta que puede considerarse justo, tras un primer tiempo mejor de los txuri-urdin e igualado en el segundo.
El partido entre la Real Sociedad y el Celta de Vigo terminó en tablas, y visto lo visto se puede decir que el resultado fue justo. Los de Matarazzo fueron claramente superiores en el primer tiempo, aunque eso sí, con más sensación de peligro que ocasiones claras, ante un equipo, el de Giráldez, que después de haber empezado las primeras jornadas con dudas estuvo más atento a no dejar espacios que a buscar la portería contraria. En el segundo tiempo, nada que ver. De hecho los segundo 45 minutos fueron totalmente olvidables. Muy mal partido en el que el conjunto gallego dio un paso adelante y estuvo mejor posicionado que la Real, aunque solo le dio para tener una ocasión clara. Muy mal el segundo tiempo de los de Matarazzo, que vio el choque desde una cabina tras su expulsión en el último encuentro, y que no se marchó contento. Eso sí, en el aire quedó un posible penalti sobre Guedes que no se señalizó, y que pudo cambiar la cara al partido. Pero... un punto a cada uno ya que la pataleta d emomento no puntúa. El Celta quiso dar el primer susto en Anoeta, pero el arranque no pasó de un par de chispazos visitantes. A los dos minutos, los gallegos reclamaron penalti por un posible codazo sobre Yoel, aunque la jugada quedó invalidada de raíz por fuera de juego. Poco después, Moriba probó fortuna con un disparo lejano que se marchó muy desviado. A partir de ahí, a la Real Sociedad le costó unos minutos coger ritmo con el balón para superar la presión planteada por Claudio Giráldez, pero el conjunto de Matarazzo no tardó en adueñarse de la posesión y marcar la pauta en San Sebastián. A los doce minutos llegó el primer aviso serio de los locales. En un córner jugado en corto, Barrenetxea se perfiló y puso un centro medido al área que Jon Marín remató picado abajo, obligando a Radu a lucirse con un paradón sobre la línea. La Real apretó en la salida rival, ante un Celta que s ejuntaba en un 5-4-1 para tapar huecos y buscar oxígeno con sus carrileros. Tras un envío raso de Oyarzabal que paseó sin rematador, el conjunto guipuzcoano dispuso de una doble ocasión clarísima: Óskarsson robó arriba y filtró para el capitán, cuyo trallazo repelió un Radu pletórico; en el rechace, a puerta vacía y con el meta en el suelo, Kubo envió inexplicablemente el esférico a la grada. El plan de Matarazzo mandaba sobre el verde: una Real intensa en los duelos, bien plantada con pelota y mordiendo arriba para robar, mientras que el cuadro vigués no encontraba comodidad, llegaba tarde a las marcas y sufría para salir de su propio campo. Para frenar las acometidas locales a balón parado, los de Giráldez —en este partido vestidos de rojo— fijaron cinco hombres en zona mixta y marcas individuales en el resto. Aun así, el Celta logró armar su mejor jugada en ataque al paso por el ecuador: un centro despejado por la zaga txuri-urdin terminó en botas de Javi Rueda, cuyo tiro tapó la defensa, y el rebote lo cazó Moriba, que sentó a su par y mandó el zurdazo por encima del larguero. Camino del descanso, el choque bajó un punto las revoluciones. A dos minutos del 45, Turrientes cazó un balón en la frontal y, ante la maraña defensiva, enganchó un disparo de zurda que se fue demasiado centrado, blocando Radu sin complicaciones. Así concluyó un primer tiempo entretenido en el que la Real Sociedad fue superior y mandó en el juego, pero se topó con un meta rival inspiradísimo que evitó el gol en las más claras. Todo quedaba abierto para la segunda mitad en Anoeta. Sin caras nuevas tras el descanso, la segunda mitad arrancó con un Celta más agresivo que quiso dar un paso al frente y discutirle la posesión a la Real. De hecho, los de Giráldez avisaron pronto con una veloz contra que Turrientes tuvo que cortar in extremis antes de que Antañón rematase la jugada. El partido se abría por momentos y las tarjetas no tardaron en aparecer: Lago vio la amarilla tras frenar una brutal cabalgada de 70 metros de Oyarzabal, y poco después Marcos Alonso fue amonestado por una falta sobre Kubo cerca de la frontal; en ese mismo libre directo, el capitán txuri-urdin reclamó mano en el área gallega, pero tras la revisión no se apreció nada punible en el lanzamiento que acabó en córner. Cumplida la hora de juego,Matarazzo y Giráldez movieron el banquillo en busca de soluciones: Yangel y Kubo dejaron sus sitios a Gorrotxategi y Sucic en la Real Sociedad, mientras que Antañón y Williot cedieron el testigo a Iago Aspas y Pablo Durán en el cuadro vigués. Con el partido en tierra de nadie y sin un dominador claro del esférico, los visitantes fueron sintiéndose cada vez más cómodos ante el bajón físico y de juego del bando local. El conjunto celeste amasó la pelota moviéndola de lado a lado para generar huecos, pero no tenía la chispa suficiente arriba. Pese al mayor empuje visitante en este periodo, su balance ofensivo hasta el minuto 80 se resumió en una contra donde Carreira condujo por dentro para filtrar hacia Aspas, cuyo remate forzado de primeras fue atajado sin problemas por Remiro. El murmullo de preocupación empezó a recorrer las gradas de Anoeta, viendo cómo el rival amenazaba con dar un zarpazo en cualquier despiste. Sin embargo, el tramo final trajo un último arreón de la Real Sociedad, que volcó el campo sobre la meta contraria y encerró al Celta en su parcela. Los gallegos achicaron agua con todo resolviendo cada balón colgado al área, garantizando que el marcador no se moviera del inicial cero a cero. Reparto de puntos definitivo en Anoeta tras un choque de dos caras: superioridad txuri-urdin en la primera parte y mayor empaque visitante en un segundo tiempo muy disputado.
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