

Un nuevo error de un portero en la Champions terminó con Valverde marcando el 2-0 ante el Inter. Mourinho atribuyó el fallo a la presión de sus jugadores.
El fútbol no son matemáticas. Nada te asegura que, juntando unos factores determinados, el resultado vaya a ser siempre el mismo. A veces, dependes de la suerte. Hay quien piensa que simplemente es un acontecimiento o una cadena de sucesos fortuitos que escapan al control humano y resultan favorables o adversos. Pero, en este deporte, no siempre es así. No es simplemente un golpe de azar; es cuando la preparación se encuentra con la oportunidad en el momento justo del partido. Y una muestra de ello se vio en el Real Madrid-Inter del pasado martes. En el minuto 23, con el Real Madrid por delante en el marcador pero con el Inter dominando el encuentro, un error de Josep Martínez evocó lo que en la Champions comienza a ser costumbre para los blancos: un fallo del portero contrario que termina en gol. Tras enredarse con el balón, el guardameta nerazzurro intentó un recorte frente a Valverde. El uruguayo, que tocó el esférico con la punta de la bota, terminó marcando el 2-0. Y ya en el 1-0 una presión efectiva de Mbappé terminó en un fallo de Bissek que permitió al francés anotar el primer tanto del encuentro. Fallos de los rivales que Mourinho prefiere atribuir al trabajo de sus futbolistas: “Los jugadores han hecho un gran trabajo, ganaron en circunstancias difíciles. Quiero dar crédito a los míos, la presión se entrena, los gatillos que hay que apretar al presionar se entrenan. No sólo críticas, alguna cosa bien hemos hecho”. Lo ocurrido ante el Inter en el Bernabéu no fue algo nuevo para Mourinho. Durante su primera etapa en el banquillo madridista, el técnico portugués ya sintió lo que es tener la suerte a favor en la máxima competición continental. En la vuelta de los cuartos de final de la Champions 2010-11 ante el Tottenham, Cristiano sacó un potente disparo lejano y centrado. Heurelho Gomes, portero de los Spurs, midió mal la trayectoria y el balón se le escurrió de las manos para posteriormente meterse en su propia portería. En la fase de grupos de la siguiente edición, un intentó de despeje o cortar un centro raso de Mesut Özil terminó con Hugo Lloris, portero del Olympique de Lyon, generándose un gol en propia. Desde la temporada 2007-08, el Real Madrid se ha beneficiado en la Champions de 30 errores de porteros que han terminado el gol. No todos han sido fruto de la presión, pero sí algunos de los más importantes, como el de Benzema en la final de la Champions 2018, ante el Liverpool de Karius. Mourinho, quien sabe que trabajar este aspecto del juego es fundamental, hace hincapié en ello a unos futbolistas que ante el Inter comprobaron que la suerte también se entrena.
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