

La surcoreana es la primera presidenta en Francia tras coger el OL. En España ya son varias, como Marián Mouriño en el Celta, que dirigen con éxito.
Michele Kang irrumpió en el fútbol a lo grande. La empresaria surcoreana desembarcó en el deporte rey con la misión de convertir al fútbol femenino en un negocio rentable. Demostrar que ellas también puede generar ganancias, tener seguidos y repercusión a nivel mundial. Así, Kang compró el Washington Spirit de la NWSL, el London City Lionneses en Inglaterra y la sección femenina del club más importante en femenino: el Olympique Lyon. Sin embargo, las circunstancias o la casualidad le han llevado a ser una pionera. Fue a mediados de 2025 cuando en plena crisis del Olympique Lyon, siendo ella ya propietaria y dirigente de la sección femenina, cuando fue nombrada presidenta con la misión de salvar el club de un descenso administrativo por las importantes deudas que tenía. La surcoreana logró las garantías financieras para rescatar al club. Su figura, ya conocida en el país galo por el femenino, dio tranquilidad y estabilidad al Lyon y le convirtieron en la primer mujer en dirigir un club en la máxima categoría francesa. Kang aceptó bajo su premisa: “No puedes ser lo que no puedes ver”. Ella es un ejemplo de que las mujeres pueden dirigir con éxito y respeto un club masculino. En Francia ha sido una gran novedad, pero en otros países no lo es tanto. Ya en los años 60, Amelia del Castillo fue la precursora en España de una mujer capaz de llevar las riendas de un club. Fue el Atlético de Pinto el que fundó y presidió en plena dictatura franquista. Porque en el reglamento nada decía de la prohibición de las mujeres de ser presidentas. Sí delegadas, entrenadoras o árbitras. Desde Amelia del Castillo, España puede presumir de ser uno de los países más abiertos a la hora de tener mujeres al mando de clubes masculinos. En la actualidad son tres las que están en el fútbol profesional: Marián Mouriño, en el Celta de Primera División; y en Segunda División están Sophia Yang en el Granada y Amaia Goristiza en el Eibar. El caso de Mouriño no es casualidad, como sí fue el de Kang. La gallega se formó en muchos aspectos del club, trabajando dentro y adquiriendo cada vez más peso en la estructura. Miembro del consejo de administración, antes de llegar a la presidencia conocía a la perfección todo el entramado del fútbol, el club y cómo hacerlo funcionar. No obstante había estado cerca de su padre, los 17 años que presidió la entidad viguesa. Cuando Carlos Mouriño dejó el cargo, la sucesión estaba preparada para que Marián cogiera el cargo y lo hizo totalmente preparada para hacerlo. “La verdad es que lo vivo con mucho orgullo, con mucha ilusión y, sobre todo, con mucha naturalidad. Para mí lo importante es hacer bien mi trabajo y estar a la altura de la responsabilidad que supone presidir un club centenario como el Celta”, explico a As la máxima mandataria gallega. Un ejemplo a seguir que lleva ya tres años al frente. La presidenta del Celta es una de las que está demostrando con hechos que lo que hace falta para dirigir un club es conocimiento y dedicación. La gallega explicó por qué cree que no se encuentran casi mujeres en el fútbol, sobre todo, masculino: “Creo que es algo que viene de atrás. El fútbol ha sido tradicionalmente un mundo muy masculino y, eso hace que, menos mujeres hayan tenido la oportunidad de llegar a puestos de responsabilidad y que el cambio esté siendo más progresivo. Pero creo que estamos viviendo una evolución muy positiva con cada vez más mujeres en los consejos de administración, en las directivas, como entrenadoras, árbitras o formando parte de los cuerpos técnicos”. Una década lleva Amaia Gorostiza al frente del Eibar. Consejera desde 2014, en 2016 fue nombrada presidenta con el conjunto armero ya en Primera. Logró asentar al equipo en la máxima categoría llegando a terminar la temporada 2017-18 en novena posición. Apostó también por el equipo femenino, llevándolo a Liga F y logrando tener ambos conjuntos en la máxima categoría del fútbol español, un hito que no tantos equipos pueden presumir. A esto se suma la construcción de la Ciudad Deportiva y una estabilidad económica que se mantiene incluso tras el descenso. Un ejemplo de sostenibilidad deportiva. Una madre de cuatro hijos (tres de ellos futbolistas) que ya es una de las dirigentes más importantes de la historia del Eibar. Cuando Amaia cogió el mando en 2016 las mujeres presidentas eran escasa. Pero ella ya tenía claro que, poco a poco, se vería con normalidad: “Por sí mismo, desgraciadamente, parece raro, aunque la situación va cambiando. Es un momento puntual, imagino que temporal. Llegará a parámetros de normalidad”. Hace una década y, aunque no es normalidad, son tres las mandatarias en el fútbol profesional. La última en llegar al mando fue Sophia Yang, en el Granada. La china llegó en 2022 y actualmente, en medio del proceso de venta en el que está inmerso el club, es copresidenta con Ignacio Beristain. La empresa dueña del club la eligió en una nueva etapa tras el penúltimo descenso. En una entrevista a As explicó cómo es ser mujer en el fútbol: “No me gusta utilizarlo como excusa o punto de partida, pero evidentemente ser mujer y de nacionalidad china es ser una minoría dentro de una minoría y es una situación compleja y nada fácil. No hay muchas mujeres en puestos de liderazgo en el fútbol, pero es una situación de la que intento aprender cada día, siempre mantener la confianza y seguir mejorando esta situación”. No se mordió la lengua al hablar del papel de la mujer en el mundo del fútbol, tradicionalmente compuesto por hombres y las mujeres son pocas y desde no hace tanto: “Más que discriminación hay más estereotipos. Entiendo dos estereotipos principales, en el hombre está aceptado que tenga personalidad fuerte, o ese ego o ser difícil de trabajar por ser exigente en la mujer se ve como algo negativo. Y después en el aspecto de que las mujeres son más emocionales en la gestión de un sector complicado. El principal obstáculo para entrar es que se tiene la conciencia de que la mujer sabe menos de fútbol por el hecho de ser mujer. No es verdad que haya menos conocimientos futbolísticos en las mujeres, es necesario romper esa barrera y que la mujer se interese en ocupar puestos de dirección en el fútbol”. Antes que ellas hubo más. Porque en España ser mujer presidenta no es tan raro. Teresa Rivero estuvo al frente del Rayo 17 años convirtiéndose en la primera mujer al frente de un club de Primera. Llegó a clasificarse con los vallecanos para la UEFA y que fuera líder por primera vez siendo una de las presidentas más conocidas. Aunque ella llegó por casualidad tras la compra del club por parte de su marido, José María Ruiz-Mateos. De hecho, llegó a reconocer que el fútbol ni le gustaba. La mejor época de la historia del Leganés también tiene nombre de mujer: Victoria Pavón. Llegó en 2008 para salvar el club, lo subió de Segunda B a Segunda y de Segunda a Primera llegando a ser semifinalista de Copa del Rey. Logró asentar el club pepinero en la élite con un estilo muy característico y siempre teniendo una gran relación con la afición. Titulada en dirección deportiva y con amplia experiencia empresarial, fue la que transformó el club de su ciudad. “El inicio de la revolución ya ha llegado. La mujer ahora sigue el deporte y lo practica. Se interesa por ello y vive el ocio en familia. Hay que seguir trabajando, eso sí”, dijo en una entrevista en As. Pero hay más, como Ana Urkijo, que fue nombrada presidenta del Athletic Club en septiembre de 2006, después de la dimisión de Fernando Lamikiz. Urkijo fue la primera mujer presidenta de un club centenario como el Athletic, aunque solo estuvo un año al mando. O María de la Peña Berraondo, que llegó a la Real Sociedad en 2007, pero renunció unos meses después.También Isabel Tarragó llevó a la Llagostera de Segunda B a Segunda. Kang se convirtió en la primera de Francia. Pero, por ejemplo, en Alemania solo el Hamburgo tuvo una mujer dirigienod, Katja Kraus, que no fue presidenta, pero sí CEO del club. Es, hasta el momento, lo más cerca en el país germano. En Inglaterra tampoco hay presidentas, solo podemos destacar a Delia Smith, copropietaria y presidenta honorífica del Norwich y a Karren Brady, que no ha llegado tampoco a la presidencia, pero si ha destacado como ejecutiva de Birmingham y West Ham. Bélgica, Países Bajos, Suiza o Portugal no tienen nombres destacados al frente de ningún club profesional. Caso similar al de España es Italia. Especialmente la Roma que ha tenido hasta dos presidentas: Rosella Sensi (2008-11) y Flora Viola (1991). A estas hay que sumar a Patrizia Testa, con una década al frente del Pro Patria o Nicola Rizzo, que preside el Ternata. Michele Kang aceptó el cargo por el cambio. Ese “No puedes ser lo que no puedes ver”. Porque ahora llegar hasta ese tipo de cargos es difícil, pero no tanto como hace unas décadas. “Creo que históricamente ha podido ser más difícil porque hemos tenido menos referentes y menos mujeres en esos puestos, pero es algo que está cambiando. Cada vez hay más mujeres preparadas y con ganas de asumir responsabilidades, y también más espacios para que puedan hacerlo”, explicó a As la presidenta del Celta Mouriño. Las oportunidades van llegando y el papel de la mujer se va normalizando. Ya no es raro verlas sobre un terreno de juego y son capaces de atraer agrandes públicos. También hay más en los banquillos. Y silbato en mano el número de árbitras ha crecido exponencialmente. ¿Y las dirigentes? Para Mouriño la clave del crecimiento está en las oportunidades y referentes: “Creo que lo más importante es dar oportunidades y que haya cada vez más referentes. Que una niña o una joven vea a otras mujeres ocupando puestos de responsabilidad y que entiendan que ellas también podrán hacerlo. Y, a partir de ahí, seguir trabajando para que el acceso a esos puestos sea cada vez más natural”. Referentes como ella que han roto barreras y ese es uno de sus grandes orgullos: “Es muy bonito recibir el reconocimiento de muchas mujeres. Ver cómo jugadoras y entrenadoras de As Celtas, pero también muchas mujeres directivas, se acercan y te transmiten su ilusión. Y si el hecho de que hoy haya más mujeres ocupando estos espacios sirve para que niñas y jóvenes lo vean como algo normal y sepan que pueden llegar donde quieran, creo que es algo muy positivo”. Ver para soñar. Ser presidenta de un club ya no es un imposible…
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