

Las obras obligan a varios clubes a empezar lejos de casa, pero jugar fuera en la primera vuelta puede convertirse en una ventaja.
Desde la temporada 18/19, el calendario de LaLiga es asimétrico. Es decir, los partidos de cada jornada en la primera vuelta no tienen por qué coincidir con los de la segunda en el mismo orden. Este sistema permite a los clubes solicitar modificaciones puntuales en el calendario cuando existen circunstancias especiales, como obras en los estadios, festividades locales o, en algunos casos, la participación de jugadores en grandes torneos internacionales. Para los clubes, disputar dos, tres o incluso más jornadas consecutivas como visitante puede suponer un problema deportivo, pero también una ventaja estratégica. Esta campaña, el Villarreal solicitó jugar las tres primeras jornadas lejos de casa por obras de remodelación en La Cerámica. Disputó sus tres primeras jornadas como visitante, con un balance de dos empates y una derrota. En la cuarta regresó a casa, pero volvió a perder, esta vez frente al Depor. Más allá del posible efecto de un mal inicio, el resultado también puso de manifiesto el buen arranque del conjunto gallego. El Villarreal no fue el único club que recurrió a esta posibilidad. El Levante también solicitó comenzar a domicilio debido a los conciertos celebrados en el Ciutat de València hasta finales de julio. El club necesitaba tiempo para resembrar el césped. Los valencianos perdieron sus dos primeros partido fuera de casa, pero su regreso al estadio fue contundente, y vencieron al Betis por 5-2. La Real Sociedad, por su parte, comenzó la temporada lejos de Anoeta debido a las obras del estadio. Perdió sus dos primeros encuentros como visitante, pero en su estreno en San Sebastián logró imponerse por 2-1 al Espanyol. Estos casos no son excepcionales. Desde la implantación del calendario asimétrico, son numerosas las ocasiones en la que los clubes han solicitado jugar sus primeros encuentros fuera de casa. La temporada 18/19 fue la primera con este formato de calendario y ya dejó dos ejemplos significativos. La Real Sociedad solicitó disputar sus primeros partidos como visitante debido a las obras de remodelación de Anoeta, que incluían la eliminación de las pistas de atletismo. La petición fue aceptada y el equipo disputó sus tres primeros encuentros fuera de casa. El balance fue equilibrado, una victoria, un empate y una derrota El otro protagonista fue el Huesca. El recién ascendido también estaba realizando obras en El Alcoraz y recibió autorización para comenzar el campeonato como visitante. Su trayectoria fue prácticamente idéntica a la de la Real Sociedad. En el segundo año de calendario asimétrico, hasta seis equipos solicitaron empezar el campeonato fuera de casa. El Real Madrid pidió inicialmente disputar sus tres primeras jornadas como visitante debido a las obras del Santiago Bernabéu. Finalmente, disputó la segunda jornada en casa frente al Valladolid, que también había solicitado comenzar a domicilio. El Eibar sí mantuvo su petición de disputar sus tres primeros encuentros fuera. Su calendario le llevó a visitar Son Moix, El Sadar y el Metropolitano. El balance fue de dos derrotas y un empate. También solicitaron esta posibilidad la Real Sociedad, Osasuna y Granada, aunque en el caso de los dos últimos la petición se limitó al primer encuentro. La temporada 20/21 fue diferente. La pandemia provocó que las competiciones europeas de la campaña anterior terminaran en agosto, obligando a varios clubes españoles a retrasar su incorporación a LaLiga. Atlético de Madrid, Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Getafe solicitaron comenzar más tarde. El Elche, que había disputado el playoff de ascenso, también pidió un aplazamiento. En paralelo, el Levante solicitó comenzar fuera de casa por las obras de su estadio. El Levante disputó la primera jornada fuera frente al Valencia, con derrota por 4-2, y la tercera jornada en El Sadar, donde venció a Osasuna por 1-3. La cuarta jornada, frente al Sevilla, terminó con derrota por 1-0. El partido correspondiente a la segunda jornada, ante el Atlético de Madrid, se disputó finalmente en febrero y terminó con empate 1-1. Aquella temporada terminó con el Atlético de Madrid como campeón, con 86 puntos, dos más que el Real Madrid. Barcelona y Sevilla completaron las cuatro primeras posiciones. El Real Madrid volvió a solicitar disputar sus tres primeros partidos fuera de casa, una situación que ya se había producido en las dos temporadas anteriores. El motivo fueron, nuevamente, las obras del Santiago Bernabéu. La decisión permitió al club ganar tiempo para avanzar en la remodelación del estadio antes de recibir de nuevo a sus aficionados. Deportivamente, el inicio fue positivo: dos victorias y un empate. El Real Madrid acabaría conquistando LaLiga con una ventaja de 13 puntos sobre el Barcelona. Además, los tres partidos que disputó fuera en la primera vuelta se trasladaron a Madrid en la segunda. Esto podía resultar especialmente beneficioso al permitir que esos encuentros como local coincidieran con momentos decisivos de la temporada, como las eliminatorias de Champions League o de Copa del Rey. En la temporada 22/23, el Real Madrid volvió a solicitar jugar sus tres primeros encuentros como visitante para disponer de más tiempo para las obras del Santiago Bernabéu. El equipo comenzó el campeonato visitando al Almería, al Celta de Vigo y al Espanyol. Ganó los tres partidos. El Villarreal siguió una estrategia similar. La remodelación integral de La Cerámica impedía que el estadio estuviera preparado para el comienzo del campeonato, por lo que el club solicitó disputar sus primeros partidos lejos de Castellón. El resultado fue también positivo: dos victorias y un empate. Sin embargo, aquella temporada el Real Madrid no pudo repetir el título. El Barcelona se proclamó campeón con 88 puntos, diez más que el conjunto blanco. El Real Madrid, una vez más, solicitó disputar sus tres primeras jornadas como visitante ante Athletic Club, Almería y Celta de Vigo para disponer de más tiempo para completar la remodelación del Santiago Bernabéu. Su primer encuentro como local llegó en la cuarta jornada, frente al Getafe. El Barcelona también pidió comenzar el campeonato fuera de casa. Las obras del Camp Nou obligaron al club a trasladarse temporalmente al Estadio Olímpico Lluís Companys, por lo que necesitaba tiempo para adaptar las nuevas instalaciones. El Mallorca fue el tercer equipo que recurrió a esta fórmula. El club balear solicitó comenzar a domicilio para terminar las obras de remodelación de Son Moix, que incluían la eliminación de las pistas de atletismo. El Real Madrid terminó conquistando aquella Liga con 95 puntos, mientras que el Barcelona fue segundo, con 85. En esta temporada, el Barcelona solicitó disputar el mayor número posible de partidos fuera de casa durante la primera vuelta debido a las obras del Camp Nou. El objetivo era ganar tiempo para poder regresar al estadio en la segunda mitad de la temporada. Finalmente, el equipo disputó diez encuentros como visitante y ocho como local en la primera parte, y no regresaron al Camp Nou en la segunda mitad. La estrategia coincidió con una segunda vuelta en la que el Barcelona pudo disputar más encuentros como local. El conjunto azulgrana terminó proclamándose campeón con 88 puntos, cuatro más que el Real Madrid. El Atlético de Madrid, líder al término de la primera vuelta, acabó finalmente tercero. Ese mismo curso, el Rayo Vallecano disputó sus dos primeras jornadas fuera de casa, ante Real Sociedad y Getafe. Su primer partido en Vallecas llegó en la tercera jornada, precisamente contra el Barcelona. El club madrileño destacó que era la cuarta temporada consecutiva en la que comenzaba el campeonato con dos partidos como visitante. En la temporada 2025/26, el Barcelona volvió a recurrir a esta posibilidad. El club solicitó disputar sus tres primeras jornadas como visitante para disponer de más margen en las obras de remodelación del Camp Nou y facilitar su regreso definitivo al estadio. El Betis también solicitó comenzar el campeonato fuera de casa. En su caso, el motivo fueron las obras de transformación del Benito Villamarín, que obligaron al equipo a trasladar temporalmente sus partidos como local al Estadio de La Cartuja. Sin embargo, los verdiblancos solo disputaron la primera jornada a domicilio. El Barcelona terminó la temporada como campeón, mientras que el Betis finalizó en quinta posición. La posibilidad de comenzar la temporada fuera de casa nació principalmente como una herramienta para solucionar problemas logísticos. Las obras de remodelación de los estadios son el motivo más habitual, pero los últimos años han demostrado que sus efectos pueden ir más allá. Jugar fuera implica renunciar a una de las principales ventajas del fútbol: el factor campo. Sin embargo, cuando los partidos que se disputan como visitante en la primera vuelta pasan a jugarse como local en la segunda, el calendario puede ofrecer una oportunidad interesante. La fórmula, por tanto, tiene dos caras. Para algunos clubes supone una obligación derivada de las obras y de la imposibilidad de utilizar su estadio. Para otros, el hecho de trasladar determinados partidos a la segunda vuelta puede convertirse en una oportunidad. La diferencia está en cómo responde el equipo sobre el césped y, sobre todo, en qué momento de la temporada termina jugando esos encuentros como local.
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