El moañés sufrió una rotura fibrilar en el recto anterior del muslo izquierdo durante el partido contra el Málaga y estará varias semanas de baja

La primera reacción de Giráldez al gol del empate del Málaga fue llamar a Iago Aspas. Quedaba muy poco tiempo, así que la solución fue la de siempre, recurrir al hombre milagro. A pesar de encaminarse hacia los 40 años, el moañés siempre tiene un truco nuevo. Esta vez sacó la zurda de seda para poner el balón con delicadeza en la escuadra, aunque Herrero consiguió llegar a tiempo para chafarle una nueva obra de arte. En un rincón del área, Aspas observó la acción lamentándose, pero esta vez no solo se quejaba del paradón del rival, también se llevó la mano al muslo izquierdo porque sabía que se había roto. A falta de pruebas médicas, todo hace indicar que la leyenda del equipo vigués sufre una rotura fibrilar en el recto anterior del muslo izquierdo, tal y como dictaminó el cuerpo médico celeste tras la primera exploración. En el caso de confirmarse, Aspas estará varias semanas de baja, aunque la buena noticia es que solo se perderá los dos próximos partidos, este miércoles contra el Omonia Nicosia en el arranque de la Europa League y el sábado frente al Racing de Santander en Balaídos. El largo parón liguero que se abre en este mes de septiembre le servirá para recuperarse sin causar baja. El sábado despedirá este mes el sábado y no volverá a jugar hasta el domingo 11 de octubre contra el Elche. Eso sí, la fecha marcada en rojo por todo el celtismo es el jueves 15 de octubre, cuando la Juventus visita Balaídos 26 años después de aquel mítico 4-0. Si no hay nada extraño, Aspas podrá capitanear a su equipo en esa mágica noche.