El 1 de julio, "Oriental Sports Daily" publicó un artículo del comentarista de fútbol brasileño Ricardo González, quien elogió la actuación de Ancelotti en el partido.

El artículo decía:

A medida que avanza el Mundial, cada vez estoy más convencido de que si aún queda un atisbo de esperanza para que la selección brasileña gane el campeonato, la única persona que puede abrir esa puerta es Ancelotti. Desde el día en que entró en la Confederación Brasileña de Fútbol, he tenido un 110% de confianza en él.

En esta dramática remontada, este entrenador de primer nivel demostró nuevamente su papel decisivo en el Mundial. No fue hasta el pitido final que realmente entendí su estrategia: el pensamiento de Ancelotti siempre está adelantado al de la gente común.

Hablemos primero de Casemiro. Francamente, su desempeño general en este Mundial no ha sido ideal. En la primera mitad, casi cada toque que hizo fue un error. Con una tarjeta amarilla y en mala forma, Casemiro fue visto por muchos como una "bomba de tiempo", que podría ser expulsado en cualquier momento.

Cualquier otro entrenador lo habría sustituido hace mucho tiempo. Pero Ancelotti no lo hizo. Porque Ancelotti conoce demasiado bien a Casemiro; lucharon codo a codo en el Real Madrid durante muchos años. Esta confianza se basa en miles de horas de entrenamiento y cientos de batallas decisivas. Al final, Ancelotti ganó. Casemiro no solo permaneció en el campo, sino que también anotó el crucial gol del empate, destruyendo directamente la defensa psicológica del oponente.

Durante el partido, cuando Ancelotti desplegó una formación de ataque extrema como el 4-2-4, muchas personas contuvieron la respiración. Pero a los ojos de Ancelotti, el escenario del Mundial no permite un conservadurismo excesivo. Parecía como si la defensa de Brasil fuera a ser expuesta al fuego del oponente, pero este no fue el caso: la fuerte presión de los cuatro delanteros mantuvo al oponente firmemente en su propio campo, lo que a su vez alivió la presión sobre la defensa de Brasil. Cuando Casemiro empató a menos de diez minutos del segundo tiempo, la situación en el campo había cambiado completamente.

La jugada más brillante fue el uso de Martinelli. Ancelotti no eligió un atacante abierto tradicional o un delantero centro de referencia, sino que permitió que Martinelli se moviera por el centro. Al principio, pensé que haría que Martinelli jugara por la banda y Vinicius por dentro (la vieja rutina de Ancelotti en el Real Madrid), pero hizo lo contrario: hizo que Vinicius abriera completamente el campo, atando al oponente, e hizo que Danilo se superpusiera con Raphinha para atraer a los defensores. Esto creó espacio en el mediocampo, que antes estaba congestionado. El ágil y veloz Martinelli ocupó instantáneamente esta área y anotó el gol decisivo con un excelente pase de Guimarães.

Estos dos goles no fueron tanto la brillantez individual de los jugadores como los guiones que Ancelotti había escrito de antemano en su pizarra táctica. No importa a quién nos enfrentemos, mientras Ancelotti esté sentado en el banquillo, mi corazón está tranquilo. Cada vez que hay un problema en el juego, él siempre encuentra una solución.

Traducido por IA.

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