Jackson Irvine fue el motor del mediocampo australiano en el empate 1-1 ante Egipto en los dieciseisavos de final del Mundial, logrando una valoración de 8.1.

El centrocampista acumuló 81 toques, 5 duelos en el suelo, 2 duelos aéreos ganados y 4 pases largos para mantener el ritmo del equipo. Además, bloqueó 2 disparos y aportó 1 pase clave en una actuación completa.
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