Suiza certificó su clasificación para los octavos de final del Mundial con una victoria sólida y controlada por 2-0 ante Argelia. Los goles de Breel Embolo y Dan Ndoye, sumados a una portería a cero, dieron a la Nati un triunfo que dejó claro desde muy pronto que los suizos estaban en otro nivel en esta eliminatoria.

Embolo fue el primero en perforar la red y con ello le otorgó a Suiza el control que necesitaba para dominar el encuentro. Su gol empujó a Argelia hacia atrás desde los primeros compases y permitió a los suizos imponer su ritmo, anulando cualquier intento ofensivo rival durante la primera parte.

Fue Ndoye, sin embargo, el jugador que marcó la diferencia. El extremo anotó, trabajó sin descanso en defensa y cosechó una valoración de 8.1, lo que le valió el galardón de Mejor Jugador del Partido. Su capacidad para progresar con balón, generar peligro y replegarse con intensidad le proporcionó a Suiza una amenaza que Argelia nunca pudo neutralizar.

Argelia no encontró la manera de asentarse en el encuentro. La defensa suiza fue disciplinada y compacta durante los noventa minutos, y la portería a cero habla por sí sola: los Fennecs no consiguieron marcar en ningún momento del partido. Para la selección argelina, esta eliminación supone un adiós prematuro y decepcionante al torneo.

Para Suiza, el resultado tiene un valor considerable. Superar esta ronda con cero goles en contra y un margen de dos tantos demuestra que este equipo tiene nivel para pelear con cualquiera. Con Ndoye en ese estado de forma y Embolo respondiendo en los momentos decisivos, la Nati llegará a octavos con plenas garantías.