Según el medio de comunicación italiano Slow Motion, estallaron protestas frente al campo de entrenamiento de la Roma cuando los empleados se opusieron a ser trasladados a tiendas y degradados. El club explicó que se trataba de una reestructuración organizativa.

Los empleados de la Roma se declararon en huelga ese día y organizaron una sentada de protesta frente al campo de entrenamiento de Trigoria. La acción fue lanzada por Filcams Cgil y Fisascat Cisl debido al nuevo plan de reestructuración corporativa del club. Los manifestantes se reunieron frente a las puertas del centro de entrenamiento Fulvio Bernardini, portando pancartas que expresaban su insatisfacción con la decisión de la dirección.

La disputa se refiere a la decisión del club de transferir aproximadamente a 40 empleados de una fuerza laboral de unos 300 a las tiendas de la Roma y degradarlos. Estos empleados provenían de varios puestos, como comunicaciones, marketing, venta de entradas, administración, medios y secretaría deportiva, y posteriormente fueron asignados a vender camisetas y mercancías.

Una pancarta exhibida por los manifestantes frente a la puerta decía: "Gasperini nos dio las gracias, pero el club nos echa. ¡No a los despidos disfrazados de despidos!" La primera parte de la pancarta se refiere a que Gasperini se reunió personalmente y agradeció a los empleados del club que habían trabajado durante mucho tiempo detrás de escena, el día después de que la Roma asegurara la clasificación para la Liga de Campeones. Los empleados y los sindicatos creen que se trata de una "operación disfrazada de despidos colectivos" destinada a forzar la salida de los empleados, ya que se les asignan trabajos completamente ajenos a sus habilidades y para los que no han recibido formación.

Los sindicatos también acusaron a la dirección de la familia Friedkin de intentar reducir costes mediante la subcontratación y afirmaron que no respetaba los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, ni cumplía las normas de protección laboral. Antes de esta protesta, los empleados habían anunciado un estado de alerta en una reunión el 14 de julio. Fisascat Cisl y Filcams Cgil también solicitaron a la región de Lazio que interviniera en esta disputa.

La Roma, por su parte, afirmó que se trataba de una reestructuración de la plantilla. El club dijo que los ajustes implicaban algunos puestos que ya no se consideraban prioritarios, y que los empleados serían trasladados a otros trabajos considerados más estratégicos. Las razones dadas por el club incluyen los preparativos para las celebraciones del centenario del club y el avance del proyecto del nuevo estadio.

Traducido por IA.

¡El sitio web de AF ya está disponible! Consulta noticias, comentarios, detalles de partidos y estadísticas en tu ordenador. Visita: www.allfootballapp.com