
La llegada de Bruno Guimarães más la competencia en el centro del campo puede terminar por perjudicar al jugador español esta temporada en el Arsenal.
Año II de Zubimendi en Londres. El donostiarra aterrizó de pie en el Arsenal hace justo un año, siendo un jugador importante para Arteta en dos de los tercios de la temporada —4.299 minutos entre todas las competiciones en la 25/26-. Terminó el curso siendo suplente, como se presenció en la final de la Champions League. A todo esto se une la llegada de Bruno Guimarães —segundo fichaje más caro de la historia del club—, un viejo anhelo del técnico vasco. Se dice que las segundas partes nunca fueron buenas, un refrán tan antiguo como el Quijote y en el que el exjugador de la Real Sociedad buscará evitar en esta nueva temporada que arrancó con la conquista de la Community Shield contra el Manchester City. De nuevo, Zubimendi arrancó desde el banquillo, aunque sí es cierto que se incorporó más tarde a la concentración a causa de haber ganado el Mundial 2026 con España. El Arsenal es el equipo a batir en Inglaterra y será la diana de todos los equipos en el curso futbolístico que arranca con su debut ante el Coventry. Para afrontar este curso, el club mantiene su bloque fuerte más la llegada de Guimarães. El brasileño llega con estatus de estrella mundial, asentado en Brasil y antiguo capitán del Newcastle. En el esquema de Arteta hay un hombre inamovible como lo es Declan Rice e incluso Odegaard es otro jugador capital para las aspiraciones de los gunners, que buscarán revalidar título y levantar la Champions que se les viene resistiendo en las dos últimas temporadas. Por lo que quedaría un puesto a repartir entre Zubimendi, Merino, Guimarães, Eze Lewis-Skelly y Nwaneri, aunque este podría salir antes del cierre del mercado. También hay que mencionar a Max Dowman, la perla de la cantera que deslumbró la temporada pasada. Una plantilla más propia de un videojuego que de la realidad. Prácticamente, Arteta tiene dos onces de primer nivel para aspirar a todos los títulos. La aspiración por seguir ganando puede ser un punto importante para Zubimendi, en el hecho de que podrá tener su momento nuevamente y demostrar que puede ser esa tercera pieza del equipo. Para ello necesitará llegar en mejor estado físico al tramo decisivo de la temporada con el fin de no repetir lo ocurrido hace unos meses. El desgaste y la competitividad física de la Premier fueron dos puntos que le terminaron por ganar la batalla al vasco.
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