
La Real Sociedad ganó al Espanyol en un partido en el que los txuri-urdin fueron superiores y que enloqueció en el descuento.
La Real Sociedad se llevó los tres primeros puntos de la temporada en una tarde que tuvo de todo en Anoeta. Enfrente un Espanyol que llegaba al feudo txuri-urdin con muy buenas sensaciones de sus dos primeros encuentros, pero que hizo una floja primera parte, y al que le faltó pegada. Eso sí, al filo del descanso Roberto hizo un gol de categoría que no sirvió ni para sumar un punto. Anoeta vivió el homenaje a Mikel Oyarzabal por el título del Mundial; rindió un minuto de silencio por el triste fallecimiento de Ion Gómez, y tuvo en los minutos finales del partido unos minutos de locura con expulsión a Pellegrino Matarazzo incluida. El curso pasado se libró, este ha llegado pronto. La victoria de la Real la vivieron sus dos refuerzos para esta temporada: Mamadou Sarr desde el banquillo sin llegar a salir al campo, y Héctor Fort desde la grada a la espera de oficialidad. Triunfo merecido de los locales después de 10 partidos sin lograrlo ante un Espanyol que solo reaccionó al final. Saltó la Real Sociedad al césped de Anoeta consciente de que no podía volver a patinar ante su gente tras un arranque liguero torcido. Los de Matarazzo le pusieron ritmo al asunto desde el primer silbato y la apuesta les salió redonda casi sin tiempo para asentarse en el asiento. Óskarsson apretó de lo lindo un balón suelto en la divisoria, la pelota le cayó en zona de tres cuartos a un Oyarzabal que la llevó con temple y compás, y el capitán se la sirvió en la frontal a Barrenetxea para que la mandase de primeras directamente a la escuadra. Jarro de agua fría para un Espanyol que quería presionar arriba pero que veía cómo los txuri-urdin jugaban fluidos, alegres y con una marcha más. Manolo González torcía el gesto en el banquillo mientras Sergio Gómez percutía por la izquierda con centros con veneno que blocaba Dmitrovic y Barrenetxea perdonaba el segundo al dudar con su pierna menos hábil dentro del área. El choque maduraba bajo el monólogo guipuzcoano y el cuadro perico no encontraba la rendija por donde meterle mano al partido. Soler tuvo en sus botas una contra de tres para tres en la que se le apagaron las luces a la hora de armar la pierna, mientras Edu Expósito replicaba mandando a las nubes una falta lejana. Entre medias, Oyarzabal se adueñaba por completo de la zona de creación; el ’10′ recibía entre líneas a su antojo, marcaba los tiempos del encuentro y probó los reflejos del meta serbio con un zapatazo seco desde fuera que levantó a la grada. A la media hora de juego, la madera salvó a los visitantes de encajar el segundo golpe de la tarde. En un córner muy cerrado botado desde el perfil diestro, el cuero lo peinó Óskarsson en el primer palo y Dmitrovic estuvo felino para palmearlo contra el travesaño antes de despejar el peligro. Eran los minutos de mayor dominio blanquiazul, macerando la jugada y sin conceder un solo remate a un Espanyol maniatado. Sin embargo, este equipo tiene la fea costumbre de dejarse ir cuando mejor lo tiene, y los de Barcelona castigaron esa desconexión al borde del entretiempo en una transición rápida por la banda de Javi Hernández, cuyo centro pasado al segundo palo lo enganchó Roberto -un golazo- tirándose con todo para firmar el empate con el que se enfilaron los vestuarios. Una vez más, la Real, tras un gran primer tiempo, veía escapar su ventaja por la fragilidad defensiva. El Espanyol se llevaba premio con muy poco. En la reanudación, Matarazzo optó por dar continuidad al once que había dominado la primera mitad sin mover el banquillo. Por su parte, Manolo González prefirió curarse en salud tras el descanso y dejó en la caseta a Urko, que jugaba condicionado por una cartulina amarilla, para dar entrada a Moscardó en la medular. Dio un paso al frente el Espanyol tras el paso por casetas y a punto estuvo de asustar cuando Javi Hernández recibió libre de marca entre líneas, se giró con criterio y filtró un buen balón para Roberto, aunque la acción quedó anulada por mano del ariete perico al controlar en la frontal cuando buscaba hueco para armar el disparo. Justo en ese tramo de dudas en el que peor lo pasaban los locales, volvió a emerger la figura del de siempre para enfriar la reacción visitante: Oyarzabal cazó otra pelota en tres cuartos y dibujó un pase de tiralíneas al espacio que dejó completamente solo a Óskarsson, que no perdonó en el mano a mano ajustando abajo para firmar el 2-1 y reencontrarse con el gol. Los de Manolo González buscaron la réplica en el 68 con una llegada por izquierda que acabó en la frontal, desde donde Moscardo soltó un latigazo potente que obligó a emplearse a fondo a Remiro con una parada de mucho mérito en su primera intervención de peso del choque. A partir de ahí el encuentro se rompió. Oyarzabal volvió a inventarse un caramelo de pase para Marchal, el canterano apuró línea de fondo para poner el pase de la muerte hacia Óskarsson y la defensa con Dmitrovic bajo palos sacaron milagrosamente hasta en dos ocasiones el remate del islandés. La Real Sociedad perdonó el tercero pero no cedió el mando, volcando el peligro sobre todo por el perfil derecho de un recién ingresado Guedes que desbordó hasta línea de fondo para meter un centro raso y tenso que se paseó por toda la madera sin encontrar rematador. Poco después, Soler puso una rosca perfecta al corazón del área pequeña y de nuevo Guedes conectó un remate a bocajarro, encontrándose con la intervención de la tarde de un Dmitrovic felino que tiró de reflejos para evitar una goleada mayor. El descuento fue pura locura y tensión a flor de piel sobre el césped de Anoeta. Zubeldia vio la cartulina amarilla en plena vorágine, mientras que Remiro quedó dolorido en el suelo y acabó amonestado al no abandonar el terreno de juego como dicta la normativa para los capitanes tras ser atendido. Con los ánimos caldeados, Matarazzo terminó expulsado por protestar desde la banda en medio del nerviosismo generalizado por lo apretado del marcador. Pese al sufrimiento de los minutos finales, el cuadro donostiarra supo amarrar el resultado para sumar de tres en tres por primera vez en el curso tras dos tropiezos seguidos, mientras que el Espanyol se marcha de vacío tras pagar cara su floja primera mitad y acusar su falta de mordiente arriba.
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