Alfonso Herrero y Mathew Ryan, se lucen con sus paradones. El australiano detuvo un penalti a Chupe. El Málaga sigue sin ganar.

Tras tres partidos de órdago ante Atlético, Real Madrid y el reforzadísimo Deportivo, quien más quien menos esperaba más del Málaga en su Liga terrenal, la de la salvación donde también parte el Levante. La realidad es que ambos contendientes se neutralizaron en un choque donde, curiosamente, el salvador fue Alfonso Herrero con dos paradas escalofriantes, sobre todo la que hizo a Nacho Martín por su específica dificultad. Tampoco estuvo mal Ryan, que le paró un penalti a Chupe. Adivinó su intención y no necesitó moverse para repeler el lanzamiento del cordobés. Un reparto de puntos que, al menos, saca al Málaga del farolillo rojo y pone en modo media inglesa al Levante tras su brillante 5-2 frente al Betis. El Málaga se llevó el primer susto a los 50 segundos de iniciarse el juego. Una pérdida de Dotor fue rebañada por Thiago. Su posterior disparo fue muy bien interceptado por Alfonso Herrero. A los 6’ un centro de Juan fue interceptado con el codo por Nacho Pérez, por lo que Bestard señala penalti que fue cotejado por el VAR. El lanzamiento de Chupe fue repelido por Ryan. La jugada se embarulló y el propio ariete del Málaga fue a por el balón y la metió en el fondo de la red. Pero el tanto fue anulado por falta sobre Dela. El encuentro continuaba con un Málaga acelerado y con los granotas estudiando la situación. En las gradas, cánticos en solidaridad con Ceuta. Lo que está pasando en la Ciudad Autónoma tiene a los malagueños igualmente en vilo. A los 18’ Larrubia se marcó un eslalon marca de la casa. Su lanzamiento con la derecha (su pierna mala) sale lamiendo el palo. Cinco minutos después Dela lanzó, desde muy lejos, una potentísima falta que metió miedo al meta local. El Málaga porfiaba y a los 37’ Chupe disparaba con precipitación a las manos del meta australiano. David Larrubia, con sus caños, caracoleos y esa tendencia a meterse por dentro tenía en alerta a Manu Sánchez y mostraba buen entendimiento con Rafita, que regresaba al lateral diestro, su hábitat natural, tras haber cumplido cum laude en el carril izquierdo que esta vez retomó José Salinas. Con una amarilla a Pablo Martínez por una dura entrada sobre Olasagasti y el posterior lanzamiento elevado de Barceli se llegó al descanso sin movimientos en el marcador. La segunda mitad arrancó con un disparo, a la media vuelta, de Chupe. Es un delantero obsesionado con el gol (en el buen sentido de la palabra), que a veces le hace jugar con ansiedad. Los defensores granotas le tenían bien vigilado. El guion se mantenía más o menos uniforme. Los de Juanfran Funes proponían y el Levante se mostraba sólido. Entre el 50’ y el 51’ Recio e Iván Romero pusieron a trabajar a los cancerberos. El Levante es un equipo que saca mucho partido a las acciones procedentes de los córners. Y lo demostró a los 57’. Tras un lanzamiento de esquina Nacho Pérez caza un defectuoso despeje de Galilea para lanzar con potencia obligando a Alfonso a un paradón de antología. Poco después Brugué resbaló en el momento más inoportuno una décima antes de fusilar. Eran los mejores minutos de los valencianos con un Málaga dubitativo y con errores en los pases. A los 64’ Manu Sánchez metió en un brete a Ryan con una cesión peliaguda que puso un nudo en la garganta a la parroquia de Orriols. Y fue llegando ese tramo donde los combatientes más temen los errores y aplican la vieja teoría de “si no puedes ganar, al menos empata, aunque sea de local”. Con la entrada de Joaquín y Puga, los locales buscaban pasillos y rendijas en un entramado defensivo perfectamente organizado. A los 88’ el público reclamó un penalti sobre Joaquín. Agua, como preludio de un 0-0 que baja definitivamente al Málaga de la rúa del ascenso y le devuelve a la realidad del sufrimiento y mantiene al Levante en alza y sumando, que es lo que cuenta.