

El Submarino dominó el partido por tramos y estuvo muy cerca de sacar al menos un empate de Dortmund.
El Villarreal se fue con el mismo botín del Westfalenstadium que hace diez meses pero con una cara evidentemente mejor. Compitió en un estadio dificilísimo y se fue de vacío por detalles. Guirassy, otra vez verdugo, firmó un doblete y sentenció al Submarino en el tramo final del partido. Justo en el momento en el que el encuentro se le había puesto de cara y el Muro Amarillo perdía parte de su combustión. El delantero franco-guineano lo hizo todo a partir del 80’. Marcó el 2-1 en boca de gol, transformó un penalti cometido sobre él mismo y se marcó en propia puerta en el descuento. El Villarreal tuvo varias para remontar, antes y después del gol del empate de Mouriño. Y en la última, Renato Veiga tuvo el 3-3 ante un atemorizado Dortmund pero su disparo se fue fuera por poco. Iñigo sorprendió con un trivote en el centro del campo (Comesaña-Gueye-Saliba) para cortocircuitar la fluidez del balón del Borussia. La otra parte del plan consistió en ubicar a Tani en la izquierda y Mikautadze arriba para salir en velocidad. La primera parte le salió perfecta, la segunda le costó: Tani no acababa de sentirse cómodo tan cerca de la banda. En los primeros 20 minutos, el Villarreal le birló la pelota al equipo de Kovac, ante una incrédula afición local, ruidosa pero sin gustarle lo que estaba viendo. Pau Navarro, de cabeza, Mikautadze, que no encontró la superficie del pie adecuada para meterla en la portería; y Gueye, de volea amenzaron seriamente a Kobel en el primer cuarto de hora. Niko Kovac reordenó su plan. Y quiso cambiar el devenir del duelo ordenando una presión alta a sus hombres, a partir del minuto 25, que por momentos agobió al Villarreal en la salida de balón. Pero los duelos eran para los jugadores del Submarino, un aspecto fundamental en estas lides. Buchanan, en el 41, completó una espectacular maniobra en la frontal con un derechazo que Kobel detuvo con muchos apuros. Solo en los últimos cinco minutos del primer tiempo, achuchó el Dortmund. Su primer disparo entre los tres palos, de Guirassy. Detuvo bien el debutante Gulacsi. Conforme acabó la primera mitad empezó la segunda. Fue un periodo de absoluta locura, con goles y ocasiones para ambos equipos. Otra vez salió cruz en Champions pero el Villarreal cayó con mucho orgullo. Nada más salir del vestuario Nwanery estrelló el cuero en el palo y en la siguiente jugada, Beier superó a Mouriño y su centro acabó en la red tras un pin-ball entre Gulacsi y Veiga. La mala suerte espoleó al Villarreal que tuvo 20 minutos sobresalientes. Primero Tani, de cabeza, solo en el área pequeña, la mandó arriba incompresiblemente. A continuación, Pepe hizo la suya. Salvó Anton con la punta de la bota. Y Kobel evitó el gol tras un gran disparo de Comesaña. De ese córner llegó el empate. Con un gran saque de Mikautadze y un testarazo de Mouriño, en el primer palo, que superó a Kobel. El Dortmund estaba groggy. Y el Villarreal la tuvo en una contra con Mikautadze y Buchanan de protagonistas. El georgiano cedió al canadiense y este recortó y lanzó un misil con aroma a gol. Pero otra vez Kobel, que supuestamente estaba lesionado, se estiró para mandar a córner. El partido estaba para el Villarreal que seguía dominando. Pero los cambios lo nivelaron. Fabio Silva volvió a brillar ante el Villarreal. Gulacsi le negó el gol en dos ocasiones con dos paradones pero el portugués se las ingenió para filtrarse entre los centrales y dársela a Guirassy para que este la empujara a la red. El partido acabó de desmelenarse con el 2-1. El árbitro vio penalti en un agarrón mutuo en el área entre goleadores, Mouriño y Guirassy. Y el delantero del Dortmund pareció que cerraba el partido. Pero el Villarreal siguió remando, sabedor de que llegar a la orilla iba a ser un imposible. Pero casi lo consigue. Guirassy completó su trilogía marcándose un gol en propia puerta con la cara, tras un saque de falta lateral de Pepe. Y Veiga, ya a la desesperada, no supo embocar a la red un balón suelto que le quedó en el área en la última jugada del partido.
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