
El técnico tolosarra tiene todavía mucho trabajo por delante con un Chelsea que domina en la posesión pero no crea ocasiones con peligro.
Chelsea y Juventus, dos gigantes europeos en horas bajas se han visto las caras en Hong Kong. Para los de Xabi Alonso ha sido su tercera prueba de pretemporada, mientras que los chicos de Spalletti han disputado su cuarto partido de verano. El encuentro comenzó con claro dominio londinense. El Chelsea dominó durante los primeros diez minutos de partido sin apenas oposición de la Juve. El combinado italiano, sin apenas peligro, tuvo una ocasión fugaz que no terminó en nada. Algo que la defensa inglesa solventó sin problemas. Con el paso de los minutos, el Chelsea no dio respiro. Posesión larga tras posesión larga... Cuando perdían el esférico, no tardaban en recuperarlo. Xabi Alonso es un abanderado de la presión tras pérdida y sus futbolistas lo tienen interiorizado. La Juve de Spalletti se vio con dificultades para salir con el balón jugado precisamente por las persecuciones del Chelsea. A la media hora de juego, entró en acción Quenda por banda derecha. Una de las situaciones más repetidas en la primera mitad. El técnico español confió en el veterano Welbeck para salir de inicio y tenía pensado aprovecharlo. Con la altura del delantero inglés, gran parte de las ocasiones llegaron de los centros laterales. Sin embargo, la Juve despertó en los últimos compases de la primera mitad. Los italianos se dieron cuenta que el Chelsea es vulnerable en defensa y aprovecharon esta debilidad. La vechia signora empezó a buscar más los huecos que dejaban los centrales del Chelsea, sin embargo no pudieron convertir ninguna ocasión en gol. Al término de los primeros 45 minutos, el Chelsea dominó en la posesión con un 53%, aunque solo tiró cuatro veces entre los tres palos. Ambos equipos firmaron irse a los vestuarios con tablas en el marcador. En la segunda mitad, como es habitual en este tipo de partidos, se llevó a cabo un sinfín de cambios por parte de ambos. Después de las ocasiones desaprovechadas por parte del Chelsea, Xabi Alonso optó por sacar a sus jugadores con más nombre: Estevao, Sarr y Nicolas Jackson. Los primeros minutos fueron un calco de la primera. El Chelsea se quedó el balón y la posesión pero con un peligro mínimo, en cuanto la Juve tenía el esférico en su poder, los chicos de Xabi supieron qué hacer. Presión tras pérdida. Este concepto lo tienen asimilado. Con forme avanzó el enfrentamiento, la fuerza se igualó, como en la primera parte. Fue entonces cuando la Juve aprovechó su momento. Zhegrova se inventó un zapatazo desde fuera del área con pierna izquierda. El balón fue directo al fondo de la portería. Mike Penders no pudo hacer nada. Aparentemente no era un disparo difícil de parar, pero la potencia del disparo frenó las posibilidades de detenerlo. En este punto del partido, a Xabi se le hizo cuesta arriba. Un minuto antes había terminado de cambiar a los once titulares y era momento de ir a por la remontada. Sin embargo, Spalletti, perro viejo en esto del fútbol italiano, sabía perfectamente como frenar los avances ingleses. Desde que la Juve abrió el marcador, el partido tomó otro rumbo. Fue entonces cuando la vechia signora quiso más el esférico, con circulaciones más lentas, rascando segundos en balones parados y cerrando filas en defensa. A pesar de los intentos, el Chelsea no tuvo ninguna ocasión clara de gol en la segunda parte. Dominaron la posesión y el posicionamiento sobre el verde, pero ninguno de los dos porteros de la Juve se vieron comprometidos. A menos de diez minutos para el final, Xabi realizó un último cambio. Dio entrada a Mudryk, jugador ucraniano que fue sancionado en 2024 por dopaje a cuatro años sin jugar. Hoy, 20 meses después de la sanción ha vuelto a pisar un terreno de juego. Los últimos compases del partido fueron con la Juventus encerrada atrás, achicando balones y haciendo un ejercicio colectivo de sufrimiento. Finalmente, los italianos salieron victoriosos y todavía siguen invictos en esta pretemporada. En cambio, el Chelsea de Xabi Alonso suma dos derrotas en tres partidos, la segunda consevutiva. El técnico tolosarra tiene todavía mucho trabajo por delante con este Chelsea.
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