
Un Getafe en inferioridad desde el 67’ ganó el partido en el tramo final con dos zarpazos de Andrés García y Mojica.
El “nuevo” Coliseum ya tiene su primera gran noche mágica. En un estadio con las obras a medias, pero con la cara lavada, un aspecto renovado y un 70% de ocupación en sus gradas, el Getafe y su afición vivieron una auténtica montaña rusa de emociones. Era el partido de ida de la última ronda previa de la Conference League, la primera eliminatoria europea para los azulones esta campaña, donde se juegan la temporada continental a una sola carta. Y vaya si demostraron querer jugarla. Con un hombre menos durante casi media hora, el equipo sacó la casta para viajar a Belgrado con dos goles de ventaja. Salió mandón el Getafe. Con la autoridad del que se sabe superior y quiere resolver por la vía rápida. Antes de que los aficionados terminaran de ocupar sus asientos, los locales ya habían embotellado al Partizán. En el minuto 4, Satriano acarició el primero con una sutil picadita que superó al portero serbio, pero que un defensa logró sacar bajo palos. Apenas dos minutos después (6’), Kiko Femenía probó los reflejos del guardameta visitante, y en el 7’, Enes Ünal estrellaba el balón en el palo en una jugada invalidada por fuera de juego. El asedio era total. El premio a ese dominio aplastante no se hizo esperar. En el minuto 9, la banda izquierda, que fue una autopista toda la primera mitad, fabricó el 1-0. Johan Mojica se inventó un centro medidísimo que encontró a Enes Ünal. El delantero turco, con una gran volea, mandó el balón a la red para firmar el primero de la noche y, sobre todo, su primer gol desde su esperado regreso. El Getafe no levantó el pie del acelerador inmediatamente. Francho y el propio Mojica seguían encontrando ventajas por el perfil zurdo, generando superioridades y lloviendo centros sobre el área serbia. En una de ellas, Francho dejó sentado a su par, pero la zaga balcánica in extremis evitó el segundo. Sin embargo, a partir de la media hora de juego, el ritmo bajó. El Getafe seguía teniendo el balón, pero la verticalidad se diluyó. En ese tramo espeso, Abqar vio una absurda tarjeta amarilla por ponerle la zancadilla sin balón a Jeh, delantero del Partizán. Fue el preludio del desastre. En el minuto 43, un error en cadena castigó a los locales: Zaid Romero saltó a destiempo a la marca, dejando un hueco inmenso que aprovechó Demba Seck para plantarse solo ante David Soria. El remate del serbio fue al pecho del portero, pero el balón se le escurrió trágicamente por debajo del brazo. 1-1. El empate fue un jarro de agua fría que a punto estuvo de convertirse en hielo puro antes del descanso. Un nuevo error defensivo dejó otra vez solo a Demba Seck, pero esta vez Soria se redimió sacando el balón con los pies. El Getafe se iba a vestuarios con un sabor amargo: había sido mucho mejor, pero sus propios errores le hacían dudar. La segunda parte comenzó con el miedo en el cuerpo para la parroquia azulona. En un córner a favor del Partizán, el balón se estrelló en el larguero y, entre la madera y Soria, evitaron que los visitantes consumaran la remontada. Poco a poco, el Getafe fue recuperando el pulso al partido. En el 60’, el Coliseum cantó penalti sobre Mojica, pero el VAR intervino para rectificar la decisión del colegiado tras comprobar que Roganovic le había rebañado el balón limpiamente al colombiano en el área. Y del posible 2-1, a la tragedia. En el 67’, Abqar llegó tarde a una disputa, vio la segunda amarilla y dejó al Getafe con diez. Quedaba casi media hora y el sueño europeo empezaba a teñirse de oscuro. Pero la épica vive en el sur de Madrid. Con uno menos, el equipo no se encerró. En el 72’, el recién incorporado Andrés García trazó una pared de fantasía con Ünal que acabó escupiendo el poste. El Fondo Sur se puso en pie. Apretaba el equipo en el césped y apretaba Getafe en la grada. El Partizán, consciente de su superioridad numérica, también tuvo su momento para matar la eliminatoria. En el 80’, Nikola Kumic mandó un balón a la madera que encogió el corazón del estadio. Era un combate de boxeo sin guardia, y el Getafe conectó el gancho ganador en los minutos finales. En el 87’, Ünal y Satriano, que se pasaron los 90 minutos fajándose en la trinchera con la zaga serbia, sacaron oro de una jugada embarullada para servirle el gol en bandeja a Andrés García. El canterano no perdonó y desató el éxtasis con el 2-1. Pero faltaba la guinda. En el minuto 90, Johan Mojica, que cuajó un partido colosal, se sacó de la chistera un latigazo desde fuera del área que se coló en la portería serbia para poner el definitivo 3-1. La locura fue total en un Coliseum que rugió como en las grandes citas. El Getafe superó sus errores, se sobrepuso a una expulsión y se marcha con dos goles de ventaja para el partido de vuelta. El próximo jueves 27, en el infierno de Belgrado, a este equipo le bastarán 90 minutos de oficio para asegurar, de una vez por todas, su billete a la fase de grupos de la Conference League. La primera piedra ya está puesta.
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