
El canario siempre ha tenido libertad de movimientos con el alemán. La llegada del madrileño, con un campo de acción enorme, pone a prueba al técnico.
Anfitrión con su capitán en la Selección desde el primer momento (en el Gamper se le vio mostrándole las bondades del nuevo Spotify Camp Nou: y ya compartieron minutos ante el Atlhletic), y admitiendo que los papeles se cambiarán en el Barça (el canario está en el listado de capitanes de Hansi Flick), el fichaje de Rodri por el club azulgrana presenta un fenomenal desafío táctico al entrenador criado en Mückenloch. Al contrario que en la Selección, donde Luis de la Fuente ha preferido siempre que el 8’ juegue unos metros más adelante, Pedri ha sido el playmaker indiscutible del Barça desde el aterrizaje del entrenador alemán, que decidió darle las llaves del equipo. Pedri, más cómodo viendo el fútbol de cara, ha sido el iniciador del juego azulgrana y, especialmente en la temporada 24-25, jugó ahí a un nivel estratosférico. Es posible que ese paradigma cambie con la llegada de Rodri. El campo de acción del MVP del Mundial es enorme en el inicio de la acción, lo que podría chocar algo con la tarea que ha venido desempeñando Pedri. Ese es el desafío táctico de Flick en el Barça 2026-27, cómo armonizar las tareas de las dos estrellas para que no se quiten luz entre ellas. Durante la pretemporada, el alemán no hizo grandes modificaciones en el dibujo y ha partido de un 4-2-3-1 (Gavi y Bernal de salida en la primera jornada, Pedri-Bernal ante el Athletic) con, básicamente, libertad de movimientos para el mediapunta (Fermín). En ocasiones durante estos dos primeros años, eso sí, el dibujo se ha acercado en muchas ocasiones al 4-3-3. Flick tiene dos opciones. La primera, intentar que Rodri y Pedri cohabiten en sus posiciones preferidas, esto es, mantener el 4-2-3-1, con los dos en la base de la jugada. Ese sistema, en ocasiones, ha presentado ciertos problemas de compatibilidad y ha disminuido algo a Pedri en la Selección por esa amplia zona de influencia de Rodri en el inicio del juego. Incluso, cuando el canario abandonó la posición de mediapunta para bajar unos metros a la base. Flick también podría tomar la determinación de cambiar el paradigma cuando Rodri esté sobre el campo, hacer viajar el dibujo del Barça hacia un 4-3-3 y decidirse por el madrileño como vía de salida principal, al estilo de Sergio Busquets en la década anterior. Eso adelantaría la posición de Pedri. Algo así como convertirlo en Iniesta, el jugador al que lo comparó Luis Enrique casi después de conocerlo en la Selección. Eso modificaría también la posición del mediapunta, que fuese Olmo, Fermín o Gavi debería aumentar un grado su perfil constructor más que llegador. “En el Barça, Pedri y yo ya hemos demostrado que somos compatibles”, dijo Olmo a AS durante el Mundial. Ese triángulo, de entenderse, podría ser devastador El desafío de Flick cuenta con una ventaja. La relación que une a los dos futbolistas, amantes del fútbol y la táctica y dedicados en cuerpo y alma a su profesión, es excelente. No es lo mismo, además, el trabajo específico de una semana o un mes en la Selección, que el del club. El proyecto Rodri-Pedri tiene un plazo de cuatro años y una sentada con Flick y entre los mismos futbolistas resultará básica para que la idea funcione. El desafío para el alemán es apasionante, `porque ese grado de entendimiento de los jugadores también determinará el ritmo con el que jugará el Barça. Algunos prevén un equipo más pausado con la llegada de Rodri. Olvidan, sin embargo, que llega después de siete años en la Premier, donde se juega a toda pastilla; y que pocos como él son capaces de acelerar el juego con un solo pase.
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