
La exhibición de Gordon, Lamine y Raphinha contra el Rayo recordó por un momento la sociedad que el ‘10’ y el ‘11’ formaron con Lewandowski.
Por un momento, y viendo la exhibición que estaban dando Lamine, Raphinha y Anthony Gordon en el Camp Nou este lunes, a muchos aficionados le saltaron flashes de la temporada 2024-25, aún en Montjuïc. Entonces, de manera inesperada, Flick se sacó de la manga un tridente que meses antes era insospechado. Xavi había pedido el traspaso de Lewandowski antes de ser destituido; Raphinha parecía tener pie y medio fuera después de una temporada decepcionante; y Lamine acababa de explotar en la Eurocopa. De manera casi mágica, los tres mezclaron casi hasta el cielo: 94 goles y 54 asistencias. El Barça conquistó el doblete y llegó a la semifinal de Champions. Aunque no alcanzaron los números de Messi, Suárez y Neymar, quedó para el recuerdo. A este nuevo tridente, si es que se consolida, tampoco lo vio venir nadie. Entre otras cosas, porque el plan del Barça desde enero pasaba por fichar a Julián como nueve estructural, el futuro delantero del proyecto Flick. Finalmente, eso no se ha producido. Deco también lo tenía en mente. “No necesitamos un delantero centro en sí, sino jugadores que se muevan por todas zonas de ataque”, insistió en alguna entrevista poniendo el ejemplo del PSG de Luis Enrique, que ha triunfado con Dembélé en la posición de falso nueve”. Así que Flick empezó a darle vueltas a la cabeza hasta que, como si tirase un dado, le salió un número: el 34. Fueron los goles que marcó Raphinha en la temporada 2024-25 partiendo desde una teórica posición de extremo. ¿Y si lo acercase al área? Así que en vez de colocar a Gordon como nueve, como muchos podían esperar, se la jugó con el ‘11’. Y el brasileño, que recuperado de la lesión que sufrió en el Mundial ha podido hacer una pretemporada espectacular, ha empezado como un tiro: cinco goles y una asistencia en los tres primeros partidos de Liga. Raphinha, que tiene un golpeo espectacular, no es un nueve al uso. Continuamente en movimiento, no vive en el área, con lo que deja sin referente a los centrales rivales. El asunto tiene sus pros. También sus contras porque puede vaciar el área, pero Flick cuenta con que ese vacío lo llenen llegadores como Olmo, Fermín y el extremo de la banda que esté más alejada al inicio de la acción. La fórmula, de momento, ha funcionado: cinco goles y una asistencia para el capitán. El éxito de Raphinha también ha repercutido en Gordon, que estaba dispuesto a jugar como delantero centro pero que se siente más cómodo partiendo desde la banda. Desde ahí, destrozó a Elche y Rayo. Suma tres asistencias. Capaz de repetir esfuerzos, sus diagonales son pesadillas para los defensas. Lleva tres asistencias. Y luego está Lamine. Seguramente, el que menos vaya a tener que modelar su estilo, pero para quien la posición de Raphinha es una bendición. Le acerca en el campo, lo que puede multiplicar la conexión que siempre ha tenido. Fichajes como Adeyemi o Gordon, además, también le favorecen por sus cualidades de pasador. De momento, lleva dos goles. En resumen, el tridente insospechado (II) suma siete goles y cuatro asistencias en tres partidos. Como en el ciclismo, puede establecerse un primer punto de referencia para comparar números. En la temporada 2024-25, Raphinha, Lewandowski y Lamine sumaban 20 goles y once asistencias en diez partidos. De momento, están en números.
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