

Con el del Betis, ha fallado uno de cada cinco penaltis con el Madrid. Su fiabilidad está por debajo de anteriores especialistas como Cristiano y Ramos...
Dos pasos a la izquierda, dos delante, una paradinha, tres pasitos, otro para talonar el golpeó con la derecha... y paradón de Vallés. La cronología del penalti fallado en La Cartuja por Mbappé supuso un punto que voló (como poco) entre una intensa polémica y agitar temores del pasado para el francés. En su primer año el asunto desde el punto ubicado a los once metros le persiguió durante semanas, si no meses. El penalti fallado en diciembre de 2024 en San Mamés metió a Mbappé en una crisis de confianza al ser el segundo en una semana. Porque venía de desperdiciar otro en Anfield. Y que, para un inicio donde las cosas no le salían, ni los penaltis le ayudaban. Al Madrid, tampoco, porque perdió ambos compromisos contra el Athletic y el Liverpool. El francés se autoinculpó públicamente y aquello obligó a Ancelotti a permitir un comité de lanzadores al que se unieron sin mucho éxito Vinicius y Bellingham. Ahora es distinto, pero Kylian vuelve a tener que enfrentarse a sus dudas desde los once metros... La pena máxima que le detuvo Vallés en La Cartuja se une al fallo en el anterior penalti lanzado, que fue en el Mundial en los cuartos de final contra Marruecos y con Bono como su némesis. Una mala racha que obliga a mirar al cómputo global. Con el de ayer, Kylian ha errado en 16 de los 81 penaltis que ha chutado (excluyendo tandas), el 19,7 por ciento. Si nos limitamos al Madrid, incluso el porcentaje de fallo es mayor: 20,8% (5 de 24). Uno de cada cinco. Si acudimos a los datos de los dos últimos grandes especialistas en la materia en el Madrid, su fiabilidad fue mayor: Cristiano sólo falló de blanco el 14,1% (13 de 92) y Sergio Ramos, aún menos, apenas el 4,3% (1 de 23)... En ambos casos, también, si se excluyen tandas de penaltis. Pero como baremo, es revelador. A Mbappé le están temblando más el pulso y el pie. Volviendo a lo sucedido en La Cartuja, Mourinho sacó a relucir una defensa poética de su delantero. “Cuando va uno a patear un penalti, vamos todos juntos”, dijo, firme. Si algo ha hecho el portugués cuando ha realizado valoraciones individuales es evidenciar su admiración por el 10. “Es demasiado bueno”, dijo en su primera conferencia de prensa. Ni Mourinho ni el vestuario van a perder la confianza en Mbappé por un penalti fallado en la jornada 4 de Liga. Menos cuando el internacional bleu ha comenzado la temporada con exhibiciones como la del hat-trick a la Real. La única preocupación podría venir dentro de la cabeza del propio Mbappé. Porque su liderazgo desde los once metros es por ahora incuestionable. Y para su búsqueda del Balón de Oro, el Pichichi y la Bota de Oro, Kiki no puede prescindir de esta preciosa vía para sumar dianas.
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