

El regreso del equipo griego a la Champions se decidió con un gol solitario de falta de Razvan Marin. Jović tuvo ocasiones y un gol anulado.
El AEK Atenas está de vuelta. Siete años después de su última aparición en la máxima categoría europea, el equipo griego regresó a la Champions con una victoria por 1-0 ante el LASK, que volvía a la competición continental 61 años después. El encuentro se decidió con un gol espectacular de falta de Marin en la primera parte. Jović no tuvo su noche tras fallar varias ocasiones claras y ver cómo le anulaban un gol por fuera de juego. No dio tiempo a asentarse el partido cuando Jović ya tuvo la primera. En el segundo minuto, el serbio recibió un gran pase filtrado que le dejó mano a mano con Jungwirth, pero no acertó a aprovechar la ocasión. El LASK respondió con valentía, acelerando las transiciones y encontrando espacios para acercarse al área del AEK. Tanto insistió el conjunto austriaco que terminó desesperando al técnico serbio Marko Nikolic, que vio la amarilla. Sin embargo, tras intentarlo varias veces, el AEK encontró el gol a balón parado. Una falta cometida por el LASK cerca del área la aprovechó Razvan Marin para colocar el balón en la escuadra con un disparo marca de la casa. El tanto hizo daño al campeón austriaco, que comenzó a verse superado por las circunstancias y por un Majer que había caído de pie en Atenas. El croata, titular en su debut en Champions, dejó detalles de la calidad que atesora: controles orientados, buenos golpeos y movimientos entre líneas que daban otro ritmo al ataque del AEK. El escenario, en cambio, se le estaba quedando grande a Melayro Bogarde. El centrocampista, sobrino de Winston Bogarde, exjugador del FC Barcelona, sufrió varias pérdidas que podrían haber costado el segundo de los locales antes del descanso. La tónica tras el paso por los vestuarios fue similar. El LASK de Kühbauer, exjugador de la Real Sociedad, se mantuvo fiel a su filosofía con un fútbol alegre, pero le faltó pegada. Con el paso de los minutos, el partido fue bajando revoluciones y las ocasiones comenzaron a escasear. Hasta que apareció de nuevo Majer. El croata puso un balón medido al área y Jović respondió con un cabezazo magistral que acabó en el fondo de la red, aunque la alegría duró poco: el tanto fue anulado por fuera de juego. Los griegos siguieron dominado, aunque daba la sensación que cualquier despiste podía devolver al LASK al partido. Jović dejó su sitio en los minutos finales tras completar un buen encuentro, aunque sin conseguir marcar su primer gol en la Champions. Incluso en el descuento, el cuadro austriaco tuvo una oportunidad clarísima de poner las tablas y silenciar a la afición local. Finalmente, el AEK resistió y consiguió una victoria muy sufrida y valiosa, que se le pudo escapar en los últimos compases.
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