Mourinho le pidió a Dean Huijsen progresar en conceptos defensivos y el central está cumpliendo con su entrenador. Lo ha jugado todo.

Es una de las notas positivas de este Madrid 2.0 de Mourinho. Uno de esos jugadores a los que el técnico portugués está acompañando en su crecimiento. El único al que ya había entrenado. Y del que conocía su potencial. Dean Huijsen se está erigiendo en un pilar fundamental de la defensa de Mourinho. Un fijo indiscutible al que avalan los números y el rendimiento. Uno de esos centrales que “defienden bien” y que gustan al entrenador portugués. “Mourinho está muy encima de mí. Me mete mucha caña para que mejore y dé ese paso adelante que creo que estoy dando. Y eso es bueno porque conoce las cualidades que tengo. Me ayuda mucho y estoy contento”, afirmaba el central después del partido contra el Inter. Después de una primera temporada difícil, recién aterrizado en el Madrid con apenas 20 años, en este arranque de curso Huijsen se está consolidando. Ha heredado un dorsal icónico, el 4. El que dejó libre Alaba y el que antes portó una leyenda como Ramos. Un ídolo para el internacional español. “Es algo que siempre soñé. Mi ídolo fue Sergio Ramos y para mí es un sueño poder llevarlo”, decía en la recta final de pretemporada. Cuando ya empezaba a asimilar los requerimientos de su nuevo, pero viejo conocido, entrenador: “Mourinho me pide que, como central, sea sólido”. Una misión en la que avanza partido tras partido. Cuando la temporada ha dado su primer salto de exigencia. En la Champions frente al Inter. Ante un rival de Champions como el Betis, contra el que tuvo un remate al palo en los últimos instantes de partido con el que pudo haber rescatado un punto para su equipo. Sufrió ante Lautaro, pero se zafó. Un partido del que salió airoso ganando 4 duelos de 9, dos de ellos por arriba. Y contundente para espantar el peligro con 12 despejes, más del doble que los siguientes, Cucurella y Konaté. El jefe de la zaga en un partido en el que no pudo prodigarse en ataque y en el pase como en anteriores encuentros. Pero apareció ese Huijsen que quiere Mourinho. “A mí me gustan los centrales que defienden bien y si después pueden ser guapos y guapos con balón perfecto, pero primero defender y él está creciendo en este aspecto. Le he visto una buena evolución. El compañero de al lado también ayuda y Konaté y Rüdiger ayudan”, decía el técnico madridista tras el partido contra el Málaga. Una compañía de la que aprende el hispanoholandés. “Konaté es un bicho. Defendiendo está muy bien, con balón también, y es fuerte, rápido y alto. Va bien al choque y creo que nos encontramos bien”, decía, tras el encuentro contra el Inter, sobre el que ha sido su pareja de baile en cuatro de los cinco partidos de la temporada. Porque Huijsen es además indiscutible entre los indiscutibles de Mourinho. Ha jugado los 450 minutos que van de curso. Algo de lo que, tras el cambio de Mbappé en Champions, solo pueden presumir Dean y Courtois. El central casi no ha tenido respiro desde que disfrutó de sus primeros minutos en la segunda parte contra el Ferencvaros. Mou solo lo sentó cuatro minutos en el último amistoso contra el Schalke, en el que había marcado el 0-2. Ha jugado todo lo demás. Un valor al alza para Mourinho y para el Madrid.