

El club ha abandonado el perfil bajo de los últimos meses. El apoyo al ‘10’ para recibir el galardón es decidido. Flick lo ratificó.
Abandonando el perfil bajo que había mantenido durante meses, y tal vez como reacción a los movimientos de otros grandes (el PSG, con Luis Enrique a la cabeza, reclamándolo para sus jugadores; o el mismo Madrid con Mbappé), el Barça ha entrado con todo en campaña para que Lamine Yamal, a sus 19 años, gane su primer Balón de Oro. Ya de regreso de Valencia (0-5 con exhibición del ‘10’, que celebró por todo lo alto el cuarto cumpleaños de su hermano Keyne, que fue a verlo en directo), en el club se empezó a valorar que el genio de Rocafonda, acostumbrado a hablar en las instancias finales del torneo (contra Inter en semifinales hace dos años; y ante el Atlético el curso pasado), fuera el jugador que compareciese ante los medios en la previa del partido ante el Feyenoord. Vista la comparecencia de Mbappé antes de que el Madrid se midiese al Inter, el nivel de excitación creció. “¿Quieres hablar, Lamine?”, le consultaron desde el club. Y el 10 compareció. “No suplicaré por él”, aclaró. Pero le dejó un par de recados a Mbappé y Dembélé. Y se reivindicó. “He hecho un gran año, con mi club y con la Selección”. En las oficinas de Can Barça, la decisión de hablar de Lamine se recibió con satisfacción. Querían exponer a su futbolista más mediático; y cuentan con el respaldo de Rodri, Balón de Oro ya en 2025 y, pese a ser otro de los grandes candidatos al trofeo como MVP del Mundial, uno de los nuevos grandes soportes de Lamine en el vestuario. Todo cuadra en el discurso. Rodri ya tiene saciado ese ego. Y Lamine, segundo el año pasado, lo persigue con fiereza y tiene el respaldo de los éxitos colectivos que le acompañan. Pero la prueba definitiva de que el Balón de Oro para Lamine es un asunto de estado para el club llegó en la rueda de prensa post-partido de Flick. “Claro que merece el Balón de Oro; cualquiera lo puede ver”. El alemán, que se había inhibido el día anterior, fue rotundo. Quedó claro entonces que había una instrucción por detrás: defender con convicción la candidatura de Lamine, que ya ha sido Golden Boy (2024) y ha ganado dos premios Kopa a mejor joven (2024 y 2025). También es actual MVP de la Liga. Y en el Mundial, pese a no estar al cien por cien, marcó el primer gol de la Selección en el torneo cuando más ansiedad había, reventó a Nuno Mendes en octavos (el lateral del PSG se marchó lesionado), inició la acción del 1-0 en los cuartos contra Bélgica, en la final contra Argentina; y provocó el penalti de Digne en la semifinal contra Francia. Eso, además de condicionar a todos los rivales, que plantearon defensas de ayudas (Cabo Verde el primer día cuando salió), sustituyó a laterales cuando estaban agotados o por tarjetas (Seys por De Cuyper en cuartos, Digne por Theo en semifinales…). Viene de ser segundo en la última votación del Balón de Oro y el jugador que estaba en el escalón de encima, Dembélé, no ha tenido su año. Divierte, tiene espectacularidad, uno contra uno, buena imagen, marketing…, y resultados colectivos. El club, internamente, ha hecho su elección. Son muchos campeones del mundo pero jugará todo para que Lamine levante su primer Balón de Oro el próximo 26 de octubre en Londres. Sólo seis días antes, el Barça juega en París…
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