

Mbappé celebra que el turco siga hasta 2031 porque Arda además de ser su mejor socio, para Mou es el atacante fluído idóneo. Hace de todo... y más que bien.
Lo segundo que más dinero cuesta en el fútbol, por detrás del gol (eso es una verdad universal), es la clarividencia. A nivel top los futbolistas llevan miles de horas de entrenamientos, han pasado por las pizarras de entrenadores de élite y juegan con compañeros y contra rivales de una calidad técnica notable cuando no sobresaliente. En ese contexto, alguien que lee, interpreta y ejecuta centésimas de segundo antes que el resto cerca del área contraria, vale un potosí. Y es lo que tiene el Madrid con Arda Güler. Lo que va a disfrutar (al menos) hasta 2031․ Cuesta no imaginarse a Mbappé celebrándolo con champagne como si estuviese en lo más alto del podio en Madring. Kylian es el más beneficiado de que Arda se sienta feliz, recompensado y firme. El turco parece conectado por algún tipo de mecanismo paranormal con los desmarques de la gran estrella francesa. Y si de lo que se trata es de que Mbappé se hinche, lo mejor es asegurarse que quien mejor le entiende no se vaya a ningún sitio y más como está el mercado. Que esa es otra. Los 17,5M€ más bonus que costó este unicornio zurdo en tiempos donde por Medianía Mediánez la Premier ya te paga 100 millones sin pestañear suenan cada vez más a negocio del siglo. Güler es el futuro traído al presente y el presente que asegura el futuro. El atacante fluído idóneo. Mientras se le termina de moldear como seis para crear te hace de diez en cuanto Bellingham no pueda y sus altísimas capacidades le permiten en banda ‘sentar’ al carísimo Diomande sin que nadie se soliviante. Mou dice que en el Madrid sólo tiene jugadores “buenos, muy buenos y muy, muy buenos”. Pues bien, este es de los muy, muy buenos...
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