Victoria in extremis de una Brasil que mata con muy poco. Dell, en el descuento, cierra un partido de sobresaliente con un doblete para auparse a lo más alto de la tabla de goleadores en Doha. Baha recortó distancia en la primera parte, haciendo soñar a Marruecos con llegar a los penaltis. La Canarinha se impone en un partido gris, teniendo que remar a contracorriente por momentos. Semifinalista, Portugal aguarda.

Brasil llegaba en un mar de dudas. Por nombres propios y revelaciones, se sabía favorita. Un sentimiento que duró poco. Puede que por exceso de confianza o por la tediosa tarde de Doha, la Canarinha entró apagada, al punto de cometer errores casi fatales. Cerca estuvieron a los tres minutos del arranque en ir por detrás en el marcador por un piscinazo de Baha, a la postre héroe de los Leones, dentro del área. Un penalti bien anulado. El VAR ayudaba por primera vez a Brasil.
Un ‘Haaland’ con acento portugués
La Canarinha tiró orgullo. Más ofensiva, subiendo líneas para sorprender a la contra. Armas no le faltaban. Al cuarto de hora encontró el premio. A centro de Ruan Pablo desde el lateral, Dell abrió la lata. El ‘Haaland’ brasileño batió a un Bellaarouch vendido por su zaga tras ganarle la espalda a Bellahsen, una tarde agónica la suya. El de Bahía es la gran sensación de esta Brasil. Máximo goleador de los de Dudu Patetuci, lucha por convertirse en lo que en su día fueron Vitor Roque o Endrick en el torneo.
Brasil se gustaba. Encajonó a Marruecos en su área y por poco estuvo de convertir el segundo, pero a los disparos de Angelo y Tiago les faltó un poco de puntería. Con una ventaja tan corta, los ‘Leones del Atlas’ tiraron de pillería. Baha se echó el equipo a la espalda. Hijo del mítico Nabil Baha, por sus venas corre la sangre de un goleador. En el descuento encontró su premio.
Tablas, infarto y pesadilla
Porque Angelo Candido placó a Ismail El Aoud dentro del área casi en el último minuto del primer acto. Una acción que enmudeció la Aspire Academy. El VAR concedió la pena máxima y Baha, esta vez sí, no perdonó desde los once metros. Joao Lucio, experto parapenaltis en este Mundial, esta vez no pudo salvar la remachada. La ola verdeamarela pasó a un furor vermelho marroquí.
Y Brasil se hundió. Sin energía, falto de gracia y chispa, la Canarinha dejó el protagonismo a una Marruecos que sí que dominó. Lo hizo todo bien, todo, menos el gol. Duda desde la línea dio paso un Gabriel Mec que revolucionó el partido a la hora de juego. Es la estrella, a pesar de no ser indiscutible. Su nivel está por encima del resto y así lo demostró. Junto a Zé Lucas, cambió el rumbo del partido.
El ciborg que viene
Marruecos cambió la estrategia. Del ataque, a resistir con uñas y dientes cualquier ataque de la Canarinha. El gol rondaba por el área, pero nunca llegaba. Cuando los cachorros rozaban los penaltis, cuando el partido estaba abocado al empate, llegó la estocada final. Un final doloroso por las formas. Fruto de un error de la zaga magrebí, Tiago metió de cabeza una asistencia inesperada a Dell. El ciborg ganó la espalda a Bellaarouch para, en dos toques, sentenciar. Marruecos se encomendó al VAR para anular el tanto. Esa vez, no estuvo de su lado.
Portugal espera en semifinales. Una final anticipada, las dos mejores selecciones del torneo, cara a cara. El otro billete a la final del próximo 27 de noviembre se la jugarán Italia y Austria.
Leon
Maroko
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