
La guía del conjunto malaguista, última incorporación a la competición, con sus protagonistas, refuerzos, la alineación posible y las claves.
El Málaga regresó a Primera División ocho temporadas después con una plantilla con 14 canteranos, una cesión, la de Juan Cruz (procedente del Leganés), y solo un jugador por el que se pagó traspaso, la pasada temporada y siete años después: 400.000 euros al Atlético por Niño. Tras un mal comienzo, Sergio Pellicer fue destituido y en su lugar, Loren Juarros dio la alternativa a Juanfran Funes, el técnico del Atlético Malagueño, el filial, que iba colista en el Grupo IV de Segunda RFEF. La afición no daba crédito. Contra todo pronóstico, el Málaga remontó. Se alejó de los puestos de descenso y escaló hasta los primeros puestos con un elenco de jugadores que fue calando en el imaginario popular. Un equipo plagado de chavales de la casa que fomentaron el sentido de pertenencia. No hubo incorporaciones en el mercado de invierno y de nuevo se expandió el cenizo. Funes salió al quite: “El mejor fichaje es que no se vaya nadie”. Los chicos de La Academia volaban: Murillo, Larrubia, Izan, Ochoa, Chupe... Dos años después de ascender a Segunda en el último suspiro con el gol de Antoñito Cordero en Tarragona, el Málaga de ‘los Bichos’ (así los define Funes) volvió a la Liga de los Ases. Loren Juarros ha implementado un modelo que se basa en promocionar la cantera y fomentar el sentido de pertenencia. Bajo esa premisa, no es de extrañar que dos de los fichajes, Fernando Calero y Juan Cruz, tengan un pasado malaguista. Ambos pasaron por su cantera. Este baremo se puede aplicar a Carlos Dotor, que repite cesión desde el Celta, y que ha sabido congeniar a más mil maravillas con los chavales. También podemos considerar como fichaje a Pablo Arriaza, ascendido del filial con ficha del primer equipo. De los que se van, todos tienen su historia en la operación rescate del Málaga. Jokin Gabilondo y Víctor García arriesgaron cuando vinieron en tiempos de Primera RFEF. Darko Brasanac no tuvo suerte con las lesiones, pero ayudó desde dentro, al igual que Josué Dorrio. La desgracia se cebó con Luismi Sánchez. Su fractura maxilofacial, tras un choque desafortunado con Montero, le obliga a retirarse del fútbol y ahora debe luchar para poder hacer vida normal. ALTAS BAJAS
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