
El entorno del jugador se siente engañado por el club, mientras que Flick asegura haberle dejado muy claro cuál es su actual situación.
Alejandro Balde es ahora mismo la mayor patata caliente que tiene Hansi Flick a una semana de cerrarse el mercado, quizás más incluso que la eterna e infructuosa búsqueda de un 9. Desde que viajara su agente, Jorge Mendes, el pasado jueves a Barcelona para acompañar a Joao Cancelo en su presentación como nuevo jugador blaugrana, los acontecimientos se han ido precipitando de una forma vertiginosa. Una primera toma de contacto con el director deportivo, Deco, sirvió para conocer de primera mano la intención del club respecto a su representado: si llega una buena oferta se le abrirían las puertas. La pregunta siguiente fue qué cantidad consideraba el club como una buena oferta, situándola en torno a los 30 millones de euros. Así se lo comunicó Mendes a Balde que, desde el primer momento, se mostró totalmente reacio a salir del Barcelona, asegurando que su actual desafío era recuperar la titularidad en el carril izquierdo. Sin embargo, un día después, Hansi Flick ya insinuó públicamente en la previa del estreno liguero contra el Elche que quería jugadores comprometidos en la plantilla. Este toque de atención evidente se vio refrendado un día después con el descarte del defensa en la lista para viajar a Elche. Una decisión que se tomó tras una reunión entre el técnico alemán y el futbolista, donde Flick le recriminó su actitud, poniéndole como ejemplo a Xavi Espart, que por cierto acabó jugando el partido en Elche en la posición de Balde. El descarte enfureció a Balde, que filtró su enfado rápidamente a los medios a través de su entorno. De hecho, se llegó a insinuar que el jugador estaba decepcionado con Flick y con el club porque nunca habían sido claros con él, recordando que hasta había rechazado varias ofertas este verano por su fidelidad al Barcelona. Este lunes se vivió un nuevo capítulo, con Balde regresando a los entrenamientos con el grupo. Sin embargo, la tensión era más que palpable. A día de hoy, la única solución viable es la salida del jugador y, además, con la condición de que no se contempla una cesión -el Manchester United habría planteado esta fórmula-, sino un traspaso puro y duro, sin opción de recompra. El miércoles, posiblemente, Flick rebaje la tensión en la rueda de prensa previa al partido contra el Athletic en el Camp Nou, consciente de que generar aún más conflicto sería del todo contraproducente, pero está por ver si finalmente Balde entrará o no en la convocatoria. En cualquier caso, desde el club no ha gustado la forma en la que el jugador ha publicitado su enfado, sobre todo porque consideran que el entrenador fue muy claro y honesto con él en la cumbre del domingo. Está claro que los próximos días serán decisivos para conocer su futuro, pero en el vestuario reconocen que, ahora mismo, todos los indicios apuntan a que está más fuera que dentro.
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