

Dean Huijsen fue uno de los mejores jugadores del Real Madrid ante el Betis: lideró la zaga, rozó el gol y mostró un carácter hasta ahora desconocido.
Nueva temporada, nuevo Huijsen. A pesar de llevar tan solo cuatro partidos de Liga, el central del Real Madrid ya denota ser un jugador distinto respecto al del curso anterior. Ante el Betis, Dean fue el líder de la zaga blanca, tuvo protagonismo cada vez que se sumaba al ataque y aprendió un nuevo oficio: mostrar un carácter que hasta ahora se desconocía. Debido a su ausencia en el Mundial, Huijsen fue uno de los ocho futbolistas de la primera plantilla que pudo realizar la pretemporada al completo. Aunque una sobrecarga le privó de disputar el primer amistoso frente a la Fiorentina, el central pudo participar en el resto de encuentros sin mayor problema. Si bien su estreno ante el Ferencváros no fue la mejor de las noticias, la sucesión de partidos ha permitido ver a un jugador con trayectoria ascendente. Algo que el propio Dean se encargó de reafirmar en La Cartuja. Un 98% de acierto en pases, cuatro recuperaciones, dos duelos aéreos ganados y dos remates –uno al larguero y otro que terminó con paradón de Valles– avalan un nuevo gran partido del internacional español. Además, en las acciones de disputa, se pudo ver a un nuevo Huijsen: más agresivo en los duelos, sin miedo al choque y mostrando una total entereza cuando los rivales le hacían frente con intención de achantarlo. Desde el primer momento en el que estuvo disponible, Mourinho ha demostrado que el 4 es un fijo en la zaga. Los datos así lo acreditan: de los cuatro partidos disputados hasta el momento, Huijsen ha disputado el 100% de los minutos, siendo el único en hacerlo junto a Mbappé y Courtois. El técnico madridista lo conoce muy bien. Cuando era entrenador de la Roma, le llamó para que abandonase la Juventus y pusiese rumbo al equipo romano en forma de cesión. Dean aceptó y en la capital de Italia saltó desde el trampolín que, cinco meses después, le impulsó a la Premier. Ahora, ambos se han reencontrado en una situación totalmente distinta a la de entonces. Huijsen, que aspira a ser el líder de la defensa merengue, busca erradicar el mal sabor de boca de la temporada pasada. Pese a que fue el octavo jugador del equipo con más minutos (3.038′), su año no terminó como se esperaba. Empezó siendo titularísimo, pero terminó perdiendo el puesto en detrimento de Rüdiger y Militao. De hecho, solo disputó el 51% de los minutos desde el parón de marzo. Un periodo en el que se incluye la salida a Múnich, eliminatoria en la que no participó. Por su parte, Mourinho quiere hacer del ex del Bournemouth un central de garantías, algo que por ahora apunta a estar bien encauzado. Dean ha aprendido un nuevo oficio. Ya no es el central tímido e inestable de la temporada pasada. Su temporada hasta el momento invita a ver su futuro en Chamartín con optimismo. Falta por ver si, cuando reaparezca Militao y Rüdiger o Konaté encuentren su mejor nivel, la soberanía de Huijsen se impone como para que siga siendo lo que se espera de él y lo que ya comienza a ser: el central referencia del Real Madrid.
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