
Ferran Torres y el FC Barcelona siguen jugando a distancia una partida de ajedrez sobre la renovación y continuidad del delantero.
Falta una semana para que Ferran Torres aterrice en Barcelona y se reincorpore a los entrenamientos con su club y, de paso, aclare su futuro. Al héroe de España en la final del Mundial le queda un año de contrato con el conjunto catalán, pero nadie a día de hoy, ni siquiera el propio interesado, son capaces de hacer un diagnóstico sobre si lo cumplirá. Se respira una calma tensa en el ambiente barcelonista respecto a la cuestión Ferran. Desde el club aseguran estar muy tranquilos al tiempo que parecen estar preparados para cualquier desenlace. El jugador, por su parte, lanza mensajes ambiguos. Ya después de la final no quiso pronunciarse sobre sus intenciones de futuro y tras retransmitir sus vacaciones en Ibiza junto a Marcos Llorente, jugador del Atlético de Madrid, uno de los equipos interesados en él, ha realizado esta misma semana una gira de entrevistas televisivas por los Estados Unidos en los que remarca que nada está decidido y que en el fútbol todo puede cambiar en un instante. Las últimas apariciones fueron en la CNN y en Sportico donde dijo que “Lo único que sé es que el 12 de agosto tengo que estar ahí y volver a entrenar. Veremos qué pasa. Nunca se sabe. En el fútbol todo puede cambiar en un minuto. Tengo que estar listo para todo. Intento pensar en qué es lo que me hará más feliz a mí, sólo esto, y a mí familia. Cuando llegue a Barcelona, nos sentaremos, hablaremos y el Barça tiene que demostrar que me quiere”, dijo reiterando las manifestaciones que un día antes había realizado en el programa Today de la NBC. Ante estas palabras, en el club mantienen la calma públicamente, pero tampoco esconden su disgusto por lo que considera que es una medida de presión ante una situación que debería de resolverse de puertas adentro. En el FC Barcelona mantienen que su estrategia con Ferran no ha cambiado y que es la prevista desde hace meses: quieren renovarle y no están por la labor de venderle. Con dos anotaciones al margen, eso sí. La renovación se le ofrecerá en septiembre cuando el mercado esté cerrado y el Barcelona sepa con certeza su situación respecto a la masa salarial. Según el club, ese era el plan previsto desde un inicio y no influye para nada el hecho de tener que pagar un bonus de ocho millones al Manchester City por su renovación. La segunda consideración es que a Ferran no se le va a aplicar una mejora de contrato significativa. La dirección deportiva considera que está bien situado salarialmente en el escalón que le toca y se le puede mejorar, pero que no espere un gran salto. Si el jugador no estuviese de acuerdo con estas condiciones y no quisiese renovar se abrirían dos posibles escenarios. Por un lado, el Barça no tiene problema en que juegue sin renovar porque apurarán las opciones de que siga. Por otra parte, si Ferran no quiere seguir, el club escuchará la oferta que llegue (de momento no ha llegado ninguna) y estudiarán su salida. El club advierte que no piensa malvender al jugador pese a que le reste un año. Calma tensa a la espera del próximo movimiento.
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