
Diomande tuvo un debut discreto en lo ofensivo, pero muy esperanzador en lo defensivo: cinco recuperaciones y cuatro duelos ganados de seis.
La espera llegó a su fin: Yan Diomande, el fichaje más caro de la historia del Real Madrid (125 millones que pueden llegar a ser 140), hizo su debut con la camiseta blanca. Fue en un amistoso, el oficial llegará seguramente el sábado 22 ante el Espanyol, y para entonces se espera que el marfileño de 19 años tenga bastante más ritmo del que ha mostrado hasta ahora. Lleva poco tiempo a las órdenes de Mourinho y aterrizó tras una enfermedad que le impidió trabajar con normalidad con el Leipzig. Todo ello parece pesarle aún, hasta el punto de que pareció que no iba a salir ante el Schalke. En el descanso, calentaban Cucurella, Dumfries, Bellingham, los canteranos... pero él no. Sin embargo, sí lo hizo en la banda una vez arrancó la segunda parte y en el 60’ Mourinho le dio la alternativa. Media hora de la nueva gran ilusión madridista en el que va a ser su sitio: la derecha, pues entró en lugar de Brahim. Sobre su ubicación en el campo hay opiniones de todos los tipos. Los hay que creen que su mayor expresión surge en la izquierda, otros que creen que en la derecha hace tanto daño o más. Sea como fuere ese va a ser su sitio en el Madrid, en el 4-2-3-1 de Mourinho. Y en la media hora de que dispuso demostró que si el Madrid anda descompensado en defensa no será cosa suya. Replegó como el que más y recuperó varios balones en campo propio. En apenas media hora, acumuló cinco recuperaciones (muchísimas para un atacante) y ganó cuatro de seis duelos. Pero a Diomande no se le ha fichado para recuperar balones, sino para dejar rivales atrás. En eso anduvo algo más romo: sin suerte ni chispa en el regate, al menos estuvo seguro con balón (nueve pases, todos buenos) y dejó gotas de clase: tras una recuperación, dejó a Vinicius solo ante Karius, en la acción del claro penalti no señalado.
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