

El Manchester United goleó al Sabah en su regreso a la Liga de Campeones.
Noche feliz en Old Trafford. El himno de la Champions League sonó en el feudo mancuniano por primera vez en dos años y la hinchada de los red devils disfrutó de un partido plácido y una victoria cómoda de los suyos ante el campeón azerí (4-0), que fue un mero invitado en la fiesta de celebración del Manchester United en su regreso a la máxima competición del fútbol continental. No fue la actuación más brillante de los ingleses en su regreso a la Liga de Campeones, pero bastó para volver a saborear un triunfo europeo en el que ha sido su partido más fácil en lo que va de curso. Tan tranquila fue la noche que la primera acción destacable fue el primer gol del conjunto local, aunque hubo que esperar casi media hora para que los de Carrick generasen una ocasión relativamente interesante. Marcaron, sin embargo, para beneplácito del entrenador inglés. El United aprovechó un regalo de Parris, que se hizo un lío y regaló un balón que los ingleses llevaron rápidamente hasta la meta rival, donde Cunha se encargó de mandarlo a la red rematando un centro de Dorgu en el primer poste. Hubo un pequeño susto seis minutos después, cuando Parris trató de rehacerse de su error en el primer gol de la noche buscando el empate del Sabah. Mickels desaprovechó la oportunidad cabeceando fuera pese a tenerlo todo a favor para batir a Lammens. La respuesta local no fue inmediata, pero sí contundente. Fernandes y Sesko marcaron al borde del descanso para dejar el encuentro sentenciado cuando anochecía el primer tiempo. El United mantuvo su dominio tras la reanudación, aunque las ocasiones fueron más bien escasas. Superada la hora, Martínez cerró el marcador aprovechando un nuevo error visitante. Fernandes colgó una falta al área y Zirkzee hizo bien en bajar un esférico en la misma. Su remate de tacón fue pobre, pero no tanto como el intento de Pokatilov a la hora de hacerse con él. El esférico quedó sin dueño y el central argentino solo tuvo que empujarlo al fondo de las mallas sobre la línea de gol. Mickels buscó el gol de la honra para los visitantes en su debut en la Champions, pero Lammens acertó a despejarlo por encima del travesaño y cerrar una noche redonda para los suyos.
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