

Exhibición del ferrolano, que exprime su oportunidad con una exhibición. Provocó el penalti e hizo el segundo. Participativo y afilado, fue un Fórmula 1.
Es fácil remar a favor de obra, pero no tanto a contracorriente. Y es lo que está haciendo Álvaro Carreras. En 12 meses vio cómo otro lateral izquierdo se convertía en fichaje de campanillas, tras haberlo sido él. Pero en lugar de bajar los brazos con el aterrizaje de Cucurella, alza la voz. Lo ha hecho en su primera gran oportunidad para hacerlo. Con una actuación sobresaliente en su primera titularidad desde que Cucu se acopló. Por provocar un penalti y marcar un gol. Porque fue un puñal ante el Rayo. Sobre todo en campo contrario, afilado. “Piernas con gasolina”, que decía Mourinho en la previa. Con Madring a unos metros de Valdebebas, Carreras fue un Fórmula 1 en el Santiago Bernabéu. Uno de sus encuentros más completos con la elástica blanca. Especialmente en una primera parte donde estuvo en todas partes. Activo desde el inicio, en el 13’ se anticipó a todos, Lejeune le derribó y forzó una pena máxima que Mbappé convirtió. Y casi sin tiempo a pestañear, en el 17’, el justiciero fue él. Atento a un rechace tras una buena recuperación de Vinicius, trazó una pared dentro del rectángulo y definió al palo corto. Con pausa. El curso pasado generó cinco tantos (dos marcados y tres asistidos), ayer fueron dos de una tacada. Amén de dejar alguna conducción potente que ayudó a agilizar la salida de balón blanca. En el arranque del segundo tiempo tuvo que arremangarse, en los mejores minutos del Rayo a lomos de Tsitaishvili, pero el petróleo no llegó por ahí. Completó su hoja de servicios con tres ocasiones creadas, pleno en regates (2/2), tres recuperaciones, tres despejes, tres entradas exitosas (líder junto a Diomande), ganó seis de los ocho duelos que afrontó, fue el segundo en pases completados (54, con un 88%) y en intervenciones (90)... Y de postre, entró Cucurella... pero no salió él. “Fue un partidazo del equipo, pero contento con el gol. Kylian me la devolvió en el área y finalicé ahí. Muy contento, viviendo un sueño desde el primer día. A seguir disfrutando de esta experiencia y a seguir trabajando para conseguir los objetivos”, sonrió tras el duelo. Y dejó claro qué es lo que pide Mourinho: “El míster quiere exigencia. Es difícil aguantar los 90 minutos con una exigencia al 100%. Metió a Cucurella para ayudarme en defensa en los últimos minutos”. Y Carreras respondió con ese 100%. Una demostración de que si le necesitan, está. Con confianza. Algo que, por otra parte, Mou tenía y tiene claro. Ya en pretemporada quedó encantado con el día a día del ferrolano. Con su profesionalidad. Desde el principio, mientras las piezas mundialistas y los fichajes iban llegando, Carreras se fue consolidando. Más que solvente, con momentos brillantes (amistoso ante la Fiorentina) y otros polivalentes, donde el de Setubal le probó adelantado. Más que resignarse a su nuevo rol, reivindicarse. Como ayer. Para dejar claro que es mucho más que un plan B.
Manchester United
Real Madrid
Barcellona
Tutti i commenti