
En Londres hay dinero y ganas de cerrar un acuerdo, quizás incluso más de las que ahora mismo hay por Valdebebas.
Vinicius Junior y el Real Madrid afrontan la parte definitiva de un culebrón que dura ya dos años, justo desde el momento en el que el fútbol saudí apareció con una supuesta oferta, de esas que convencieron a los Cristiano Ronaldo, Benzema o Neymar. Desde ese instante, la renovación del contrato del brasileño se ha convertido en un tobogán constante de emociones y de noticias contradictorias. El Arsenal ha sido el último invitado en aparecer, con Mikel Arteta a la cabeza, dispuesto a todo para lograr convencer al delantero. Mientras, el vestuario del equipo inglés ya da por hecho el desembarco del ex de Flamengo. En Londres hay dinero y ganas de cerrar un acuerdo, quizás incluso más de las que ahora mismo hay por Valdebebas. Lo que parece claro es que el desenlace va a ser inminente. Las declaraciones de amor de ambas partes (Real Madrid y futbolista) son papel mojado ante la cuenta atrás a un contrato que le queda menos de once meses de vigencia. Por Valdebebas no van a llegar a la exigencia económica de Vinicius y ahora falta por ver si el Real Madrid activa o no el botón de salida en forma de negociación con el Arsenal. Los aficionados, parte fundamental en este tipo de historias, observan, leen y escuchan acontecimientos, pero ansían tener una solución al enredo sobre la situación de un jugador que ha dado mucho al equipo blanco y que en todo momento, desde su llegada hace ocho años, no ha pasado inadvertido nunca. Los dirigentes del club blanco saben que lo del Arsenal no es un farol, que hay interés y que están dispuestos a negociar, pero antes buscan saber que Vinicius quiere o no renovar. Hoy, mañana o cuando llegue a producirse la reunión, van a ser claros con el delantero y su entorno. Ya no hay tiempo para la especulación y el único gesto posible es la firma de un nuevo contrato, pero para ello el límite lo marcan los dirigentes y no el delantero. Y eso lo tienen claro, como lo tuvieron en anteriores negociaciones: “Nadie por encima del club”. Arteta ya le ha hecho llegar a Vinicius el rol que tendría y el brasileño sabe que sería una buena vía de escape en caso de decidirse de una manera definitiva a dejar la disciplina madridista. Estas situaciones no pasan inadvertidas a los vestuarios, en este caso al del Arsenal. Los jugadores preguntan y al del club inglés lo que han trasladado Andrea Berta, director deportivo, es el convencimiento de lograr el que consideran ya el fichaje que pasaría a ser el más caro de la historia de la Premier. Los jugadores ya lo asumen como algo más que posible porque la mayoría de ellos ya han pasado por el momento Arteta, ese en el que el entrenador decide, de la mano del club, el nombre y apellidos del objetivo a conseguir. Ahora es uno de los clubes con mayor capacidad económica, una vez superados momentos con el cambio de estadio y otras circunstancias. Compra y vende, pero en los últimos veranos se ha convertido en una de las referencias y ahora pelea por volver a serlo. En el verano pasado se gastó 293 millones de euros en siete fichajes, por los 240 millones invertidos en el periodo de fichajes de 2024. Hasta el momento ha cerrado las incorporaciones definitivas de Hincapié, Tzolis y el portero Meslier, el primero tras ejecutar la opción de compra tras la cesión del pasado año. Por el momento, el gasto habla de 80 millones de euros. En su presupuesto hablan de 880 millones de euros en ingresos, lejos de los 1.221 del Real Madrid.
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