

En la primera parte tuvo dos seguidas sin portero y en ambas tiró al muñeco de los zagueros béticos. Ni siquiera consiguió embocar de penalti...
Primer derrape.- El Madrid de Mou había comenzado el curso sin renglones torcidos, con un Mbappé desatado ante el gol y con una firmeza defensiva que hacían pensar que este nuevo proyecto iba a tirarse varios meses sin perder un solo partido. Pero llegó la primera salida exigente, en una Cartuja abarrotada de béticos, y el equipo ya ha pisado su primera cáscara de plátano. Cierto que la derrota ante el Betis de Pellegrini me parece injusta desde el punto de vista puramente futbolístico, pero refleja la inestabilidad y fragilidad emocional de un equipo que lleva dos cursos seguidos cayendo en noches confusas como la de ayer. En realidad, el fútbol es muy sencillo. Si tienes ocasiones claras, hay que enchufarlas. Y hoy Mbappé estuvo negado de forma inexplicable ante el gol. Incluso, en la primera parte tuvo dos seguidas sin portero y en ambas tiró al muñeco de los zagueros béticos. La estrella del equipo ni siquiera consiguió embocar de penalti. Sin duda, esa falta de puntería penalizó a un Mourinho que esta vez no pudo remontar el partido con los cambios. Casi lo consigue con el gran Carlos Espí, que metió un golazo de bandera, pero rebobinando en ese fútbol moderno de ahora descubrieron un fuera de juego previo del chaval que esterilizó su obra de arte. Quisiera agarrarme a esa posible repetición del penalti fallado, porque es inaudito que no se repitiese. Nada nuevo bajo el sol, pero creo que el Madrid con el potencial ofensivo que tiene su actual plantilla no puede regresar de vacío de La Cartuja... Y el Betis lo tuvo sencillo. Con Álvaro Valles en estado de gracia y ese irlandés revoltoso que salió al campo para demostrar que lleva el gol en la sangre quedó sentenciado un desenlace que nadie esperaba en vísperas del partidazo de Sevilla. Clubes hermanos.- Ya sé que los tiempos cambian y que igual que ha sucedido con el Espanyol, la hermandad entre Real Madrid y Betis ya no es tan fuerte como antaño. Pero la reciente llegada de Fran García (por un precio de amigo: 4 millones) y Dani Ceballos a la guarida verdiblanca confirma que el Betis sigue siendo un equipo bien visto en las oficinas del Bernabéu. Así fue históricamente, como se demuestra mirando la amplia lista de algunos jugadores que defendieron ambas camisetas: Lecue, Barinaga, Mateos, Castaño, Santisteban, Isidro (padre de Quique Sánchez Flores), Del Sol (dejó 22 millones de pesetas en los años 60 para irse a la Juventus), Anzarda, el gran Rafa Gordillo, Poli Rincón, Ito, Parra, Jarni, Alfonso e Iván Pérez, Rivera, Jaro, Adán, Contreras, Tote, Javi García, Juanfran, Van der Vaart, Canales, Diego Llorente o Isco. Amigos para siempre. Musho Betis, musho Madrid. La efeméride.- Un 4 de septiembre, pero de 1960, se jugó en el Bernabéu el partido más impactante de la historia blanca, según me confesó siempre mi añorado padre. Se disputaba entre Madrid y Peñarol (el equipo de la infancia de Fede Valverde) la primera Copa Intercontinental. Tras el 0-0 de Montevideo se decidía todo a 90 minutos entre el campeón de Europa y de Sudamérica. A los 15 minutos, más de 120.000 personas vibraban en Chamartín con los golazos de Puskas (2) y Di Stéfano. Chus Herrera y Paco Gento, con una vaselina antológica, dibujaban una manita imperial maquillada estérilmente por el gol del uruguayo Spencer. Aquel Madrid era el Emperador del fútbol. Nadie le hacía sombra. Desde luego, ahora no puedo decir lo mismo... Detallazo del Betis.- Antes de arrancar la batalla, me gustó el gesto del club verdiblanco poniendo sobre el césped las banderas de España y de Ceuta. Nuestros compatriotas están sufriendo una pesadilla y todo gesto de solidaridad que se haga por ellos me parece estupendo. Ojalá cuanda el ejemplo y lo veamos en todos los campos de LaLiga a partir de ahora.
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