Repasamos la actuación de los equipos españoles en la Europa League, donde participan en esta edición Sevilla, Getafe y Espanyol.

Un Sevilla todoterreno vence por 0-3 ante el Qarabag

El Sevilla ha iniciado su nueva andadura europea con un importante triunfo en Azerbaiyán, salida más complicada del grupo, y haciendo valer las nuevas señas de identidad del conjunto andaluz: portería a cero y puño de hierro en las escasas ocasiones claras de las que dispone. Chicharito Hernández, con un golpe franco directo excepcional, abrió el camino para sumar los tres puntos en su estreno como titular. No estuvo el mexicano acertado, aunque sí trabajador, pero con ese gol ya comienza a justificar ese último esfuerzo de Monchi en el mercado de fichajes. Munir Y Óliver Torres certificarían la goleada con otros dos golazos. Muchos se suben al carro de Lopetegui.
Y es que la idea de Lopetegui no varía, ni aunque se trate de un partido europeo, o por los múltiples cambios que realizó para dar refresco a su equipo de cara a la cascada de partidos que ya se ha iniciado hasta el parón de mitad de octubre. Quiere mandar y llegar con fluidez, dejando el balón muy alejado de su portería. Dispuso de hasta siete caras nuevas, dándole el mando del juego a un Óliver Torres, que cogió los galones de Banega, y la delantera a Chicharito, escoltado por Munir. La maquinaria no se resintió.
Desde el inicio se vio a un Sevilla que quería mandar. Nada de dejar que la calidad decida con el paso de los minutos. Ese Sevilla parece haber desaparecido. Abrir a banda y encontrar rematador. Y el canterano Alejandro Pozo le demostró al entrenador que no es el suplente de Jesús Navas, que quiere su sitio. Llegó en la primera mitad en infinidad de ocasiones. Chicharito, en un par de ocasiones, y Munir pudieron abrir la lata. Huseynov, en un fallo de Escudero y el propio Munir, pudo hacer el primero del partido.
La segunda parte, pese a iniciarse con un Sevilla más espeso, costándole más encontrar espacios y hacer daño al Qarabag, con dos líneas muy juntas cerca de su área, tuvo que romperse otra vez con el balón parado. Una posición inmejorable para un Jordán que había dejado un minuto antes el encuentro. Chicharito la pidió. Tiró de galones pese a llevar poco tiempo en el equipo. Y la clavó en la escuadra. Golazo del mexicano para ponerle la victoria al Sevilla en bandeja. El segundo le tocó a Munir, el otro atacante que pide una camiseta a Lopetegui, que picó en un mano a mano tras un gran pase de Banega. Y para finiquitar la goleada, Óliver Torres realizó un escorzo en el pico del área pequeña tras dejada de cabeza del Mudo. Tres goles. Tres golazos.
El Sevilla arranca su participación europea dejando claro que quiere mandar en su competición fetiche. Ese sello dorado con el número 5 en su camiseta significa demasiado. Lopetegui lo ha entendido. A Monchi no hay que explicárselo. Y los jugadores, firmados por uno y adiestrados por otro, quieren subirse al carro del líder de LaLiga, que ahora también presume de liderato en su grupo europeo.
La 'fórmula Bordalás' también funciona en Europa

El Getafe volvió a Europa con buen pie. Los de Bordalás no acusaron el cambio de competición, mantuvieron su idiosincrasia, su característico estilo, y se llevaron los primeros tres puntos. Podrá gustar mas o menos, pero está claro que el libreto de Bordalás también triunfa fuera de nuestras fronteras. El Getafe maniató a su rival, lo anuló, y acabó celebrando la victoria.
El Getafe fue fiel a sí mismo y es lo mejor que le puede pasar al equipo. Ganando duelos individuales y con una intensa defensa en campo rival, el azulón es un equipo complejo de abordar. El Trabzonspor no supo desentrañar esa maraña y se marchó del Coliseum con un escasísimo bagaje ofensivo.
En esa particular guerra de guerrillas -en cuanto a intensidad y disputa por el balón, que nadie entienda lo que no es-, los de Bordalás fueron llevando el partido a su terreno, jugando lejos de su portería y cortocircuitando la circulación de balón de su rival. Y a eso le añadió la pegada, otra virtud de este equipo. Pasado el cuarto de hora de juego, Carnero sacó un preciso centro teledirigido a la cabeza de Ángel, que la puso en la escuadra. Primera llegada y golazo.
Con la ventaja, el Getafe supo manejar el encuentro. Apenas hubo ocasiones y eso hizo que los azulones viviesen con cierta tranquilidad. Un centro de Ángel que despejó Ugurcan, fue la acción más destacada en la primera parte. En la segunda, el técnico turco puso a Sturridge para intentar dar un paso adelante. El inglés estuvo a punto de llegar a un pase de Nwakaeme en los minutos en los que los visitantes apretaron.
Pero apenas fue un arreón. El Getafe apretó los dientes, supo sufrir y dio un paso adelante que devolvió el partido a lo que estaba siendo. Más balón en la otra mitad del campo y Chichizola apenas de mero espectador. Los de Bordalás tuvieron varias llegadas en las que pudieron ampliar la ventaja -la más destacada una que el meta turco detuvo a Mata- y aunque no lo hicieron tampoco pasaron apuros para acabar ganando.
Espanyol 1-1 Ferencvaros: Los pericos reman para quedarse en la orilla

Llevaba 12 años el Espanyol esperando su retorno a Europa. 12 años anhelando disfrutar de hitos que le rescatasen del olvido. Y a fe que los pericos no olvidarán el estreno de Cornellà-El Prat en la Europa League, ante el Ferencvaros, al que impregnaron no de gozo sino de su ADN, de sufrimiento de principio a fin. Primero, por una terrible desconexión defensiva y creativa. Después, por el infructuoso asedio a la meta de Dibusz que solo Vargas supo desencallar. Un gol, el del ‘Monito’, que dota al Espanyol de un lustroso récord nada más iniciar su andadura continental: los blanquiazules ya son el equipo que más partidos seguidos se ha mantenido invicto en Europa, 22, superando al Ajax de Van Gaal. Algo para disfrutar.
Con la ilusión de un niño afrontaba, como él mismo había afirmado textualmente, Javi López este estreno de Cornellà-El Prat en Europa. Y el fútbol, que suele ser tan justo en ocasiones como cruel en otras, le deparó a los diez minutos un gol en propia puerta al capitán del Espanyol, que lleva en el club tantos años como llevaban los blanquiazules sin pisar el Viejo Continente. Lo cierto es que el lateral no fue ni de lejos el principal culpable de la acción del 0-1, en el que se encontró el Ferencvaros una falla en la defensa de la que sacó petróleo Isael, un atosigante y virtuoso atacante que ya había avisado tres minutos antes y que durante cerca de una hora atormentó a los pericos. El tiempo en que tardaron en igualar.
Igual que en las previas ante Stjarnan y Zorya Luhansk, mostró dos caras un Espanyol que en la primera mitad castigó con una salida de balón insufrible, con pases interminables entre Bernardo y Naldo, los centrales de turno. Sin la profundidad que, sin embargo, sí tuvo el equipo de David Gallego tras la reanudación, cuando Vargas rompió la hucha a golpe de martillo. El 1-1 lo convirtió el argentino, con ayuda de un Blazic tendido sobre el césped, en una oda al coraje y la verticalidad que venía necesitando el Espanyol a partes iguales.
Venían los pericos de un susto del omnipresente Isael, que estrelló una falta lateral en la cruceta, donde también impactó a 15 minutos para el final, pero en la otra portería, un disparo de Granero. Con Calleri y Campuzano en el campo, y sin Isael, atosigaron los blanquiazules una y otra vez a Dibusz en busca del gol de la victoria, que jamás llegó pese a que el Espanyol había ganado sus anteriores diez partidos como local en Europa. La primera mitad les condenó. La segunda da esperanzas.
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