
Alexis Ciria es la sensación de la pretemporada blanca. Gol a la Fiore, asistencia en Budapest. Lleva siete meses en La Fábrica, fulgurantes.
El segundo fue de Espí, Bernardo Silva hizo ‘de Rodri’ en su debut, pero compartieron focos con él. Con Alexis Ciria, la sensación de la pretemporada. Si se estrenó con el primer equipo en Klagenfurt con un tanto a la Fiorentina, en Budapest repitió titularidad... y protagonismo. El primero, el testarazo de Mario Rivas en un gol cocinado en Valdebebas, salió de la diestra del extremeño. Un centro medido de un chico con potencial desmedido. Al que no le pesa el cambio de escalón. Que ha asumido el salto temporal al primer equipo con la misma naturalidad con la que asumió su fichaje en enero. De Nervión (estaba en el Sevilla) a Valdebebas. Siete meses fulgurantes, hasta encontrarse con Mourinho. Y el portugués se ha encontrado un cohete. “Hay pocos como él”, decían en el Madrid cuando apenas había puesto un pie en La Fábrica. Un aviso después de apenas un partido, con el Juvenil A. Era enero y en su primer día de blanco marcó y dejó una rabona. Su manera de entregar el currículum. Que pregunten en Budapest, donde poco después de asistir buscó una segunda a través de ese arte que tanto domina... y utiliza. “Le da igual contra juegue”, dicen desde dentro, impactados por esta nueva explosión (su rendimiento es la comidilla de los pasillos de Valdebebas), aunque solo a medias. Porque más que ser un eclipse como el del miércoles es una práctica habitual. Un extremo de 18 años diestro, muy diestro, que disfruta en la banda izquierda. Regateador y, sobre todo, muy descarado. Para bien. De ahí que los cambios de altura no den vértigo al extremeño. Si en su primer partido con el Juvenil A marcó, con el Real Madrid C lo hizo en el segundo. ¿Con el Castilla? Ídem, en su primera titularidad, tras estrenarse con asistencia. Para ir picando piedra en una segunda vuelta donde terminó siendo puñal del primer filial... y del superjuvenil que colocó la segunda Youth en la vitrina de Valdebebas. Fue uno de los diamantes indiscutibles de Lausana. En total, añadiendo a la Sub-18 en la ecuación, 10 goles y 8 asistencias en cinco meses. Una joya de mucho cuidao. Una que ahora disfruta Mourinho. Le vio en los primeros ensayos, mientras iba aterrizando el primer equipo, y fue sobreviviendo a la criba, como sigue. Para ser titular ante Fiorentina y Ferencváros, como uno de los cuatro ‘niños’ del portugués que encabezan el verano. “El míster me pidió que fuera como soy, que me divierta”, dijo en Austria, con la naturalidad que le caracteriza. “Cuando me llegó la pelota se me ha cerrado el mundo, pero una vez que entró ha sido un alivio...”, se sinceró, reconociendo que su sangre de hielo a veces también coge temperatura. Fue su primer gran día de blanco. Y el Budapest, el segundo. Los primeros de muchos. Internamente están convencidos: “Tiene potencial de primer equipo”. Tiene algo, algo que ha encandilado a Mourinho.
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