
Los norteños, en un partido con dos expulsados, derrotan a los parisinos en la final de la Supercopa de Francia. Decidió un gol de Thauvin.
El Racing Club de Lens, el equipo minero de Francia, la gran revelación del fútbol francés la temporada pasada, tras un ejercicio heroico de pundonor y garra, jugando una hora en inferioridad numérica, derrotó 1-0 al PSG y se proclamó campeón de la Supercopa de Francia por primera vez en su historia. Nuno Mendes acabó expulsado en la segunda mitad y Luis Enrique perdió su primera final en Francia como técnico del Paris Saint-Germain. Las rotaciones del asturiano le salieron caras. El gijonés arriesgó dejando en el banquillo a Dembélé, Mendes o Fabián y el Lens es un rival que no se arruga ante nadie. Los norteños, gran revelación del año pasado, aguantaron las embestidas del PSG y aprovecharon la primera que tuvieron. Fue gracias al sempiterno Florian Thauvin, que embocó un gran centro de Udol desde la izquierda. El PSG no controlaba el partido. El 1-0 despertó al Lens. Fue tal el ímpetu de los Sangre y Oro que uno de sus jugadores, el prometedor Kyllian Antonio, cometió una imprudencia y cambió el encuentro por completo. El central tocó balón en un duelo con Akliouche pero levantó demasiado la pierna y se llevó por delante al internacional francés. El árbitro no dudó y expulsó al central al borde del descanso. El PSG recuperaba su superioridad y Doué pudo empatar inmediatamente con un fuerte disparo que se estrelló en el poste. El resultado apremió a Luis Enrique. El asturiano hizo tres cambios de inmediato: entraron Dembélé, Fabián y Nuno Mendes para remontar el encuentro. En su primer balón, el portugués estuvo a un paso de empatar, pero un excelente Risser lo evitó. El PSG apretó y el Lens sacaba fuerzas de donde no tenía con uno menos. Un gran desmarque de Doué terminó en un gol de Fabián. Sin embargo, el francés incurrió en un fuera de juego que fue milimétrico. Dembélé, incomprensiblemente, como si los fantasmas del pasado hubieran hecho acto de presencia, envió a las nubes un remate claro a dos metros de la portería. El partido se volvió una ruleta rusa. Nuno Mendes, desesperado, le propinó un bofetón a Skoras sin balón y fue expulsado. El árbitro pitó una falta de Fabián que evitó el 2-0 del Lens. Todo se descontroló. El Lens aguantó y se proclamó campeón de la Supercopa de Francia por primera vez en su historia.
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