
Girona vive horas tensas. Jugadores como Tsygankov, Vanat y otros se negaron a jugar ante el Leganés, hecho que desató una trifulca en el vestuario.
El Girona a estas horas es un polvorín. Tras la primera jornada liguera, que finalizó con empate a uno contra el Leganés, la tensa situación que se vivía dentro del club acabó por explotar en el vestuario, donde, tal y como ha podido saber AS, hubo una gran trifulca. El desencadenante fue la situación de varios futbolistas como Tsygankov, que se negaron a jugar. A dos semanas del cierre de mercado, Montilivi está que hecha humo y el club vive una de las situaciones más tensas de los últimos años (contexto que recuerda al vivido el curso pasado con Livakovic). Muchos jugadores llevan semanas echando un pulso al club para forzar su salida, mientras que la dirección deportiva se hace fuerte en su postura y trata de controlar una situación que se está descontrolando: la brecha entre algunos jugadores, entre ellos, es total y ya se ha ampliado al cuerpo técnico. Nada más finalizar el choque hubo una trifulca en el vestuario que implicó, entre otros, a Tsygankov y a un miembro del cuerpo médico. El motivo era la situación de un futbolista que el pasado mes de junio, tal y como avanzó AS, notificó sus intenciones de no continuar. La situación del ucraniano escenifica la enorme brecha que hay entre algunos jugadores con el club. Al margen de Tsygankov, otros futbolistas también se negaron a jugar: Vanat estuvo en el banquillo, pero no apareció sobre el terreno de juego; Van de Beek estuvo en la grada; y Ounahi tampoco se vistió de corto. Al finalizar el partido frente al Leganés, Quique Álvarez anunció que “Tsygankov está bien, pero no ha querido cambiarse”, palabras que no sentaron bien en el seno de la afición gerundense. La historia del plantón del ucraniano, sin embargo, viene de lejos y el jugador está muy disgustado desde hace tiempo con el club. Varias semanas atrás, tras reunirse con Quique Álvarez, el atacante transmitió que no tenía la cabeza en el Girona y que no quería volver a ir convocado. La víspera del estreno liguero, sin embargo, el jugador recibió la notificación de que iba a ser convocado ante el Leganés a las 12 de la noche. Este hecho enfadó mucho a un futbolista que, como afirmó el técnico tras el encuentro, se negó a vestirse y a estar en el banquillo. La situación acabó explotando en el vestuario, donde hubo una trifulca. La situación de Tsygankov es complicada: durante la pretemporada anunció su intención de salir y no vestir más la camiseta del Girona. Pese a que Quique Álvarez intentó convencerle, el delantero agradeció al técnico su deseo, pero se negó y transmitió que está enfadado con el seno del club: se siente decepcionado con algunos directivos por el incumplimiento de cláusulas de su contrato. El enfado, además, ha crecido estas últimas semanas, cuando el Girona ha llegado, sin el permiso del futbolista, a acuerdos con el Trabzonspor y New York City, clubes dispuestos a llevarse al futbolista. El extremo se negó y acrecentó su malestar. Tsygankov quiere seguir en LaLiga o irse a Inglaterra, pero el Girona está buscando conseguir unas cifras muy elevadas por el traspaso de un futbolista que finaliza contrato el próximo 2027. A estas cantidades solo llegarían Trabzonspor y New York City, destinos que no interesan al atacante. El Girona atraviesa un momento muy delicado con varios jugadores tratando de abandonar el club. La dirección deportiva, pese a que se mantiene fuerte, sabe que necesita vender o llegar a acuerdos con algunos de sus jugadores para mejorar su límite salarial. De estas salidas dependen los fichajes y sus respectivas inscripciones. Esta situación, que tiene en jaque a la directiva, ya se ha trasladado a un vestuario que ha dicho basta. Se esperan semanas muy movidas por Montilivi.
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