
El Barcelona ganó el último ensayo antes de comenzar la Liga en un partido que fue de más a menos. Hamza volvió a marcar y Raphinha lideró al equipo.
El Barcelona se llevó la 61 edición del Trofeo Joan Gamper al vencer por 2-1 al Al Ahly egipcio con goles de Hamza Abdelkarim y Raphinha de penalti en un partido de dos caras opuestas que coincidieron precisamente cuando el brasileño estuvo en el campo. El estado de forma del nuevo capitán del Barça fue la gran noticia de un partido que el Barça pudo ganar por más margen, pero un penalti fallado por Gordon en el descuento evitó una mayor ventaja y empañó el buen partido del inglés. El Gamper se puede tomar como celebración o como ensayo y Flick optó por lo segundo con alguna concesión como la titularidad de Hamza como delantero centro titular. El joven egipcio se enfrentaba al club donde se formó y el técnico tuvo el detalle de ponerle de inicio junto al equipo que muy probablemente se enfrentará el domingo al Elche. El egipcio respondió al gesto de Flick marcando el primer gol del partido y su cuarto de la pretemporada demostrando las virtudes que resumió Flick cuando le preguntaron por él: “Hace siempre lo que le pido”. Es un nueve al que no hay que pedirle virguerías. Simplemente que esté en el área para tratar de embocar lo que le llegue. A los 20 minutos le salvó el portero una jugada que luego fue anulada por fuera de juego y diez minutos después, en una acción muy similar, envió el centro de Balde al fondo de las mallas. Hasta el gol, el partido le gustaba más a Flick que a la afición. Desde la banda, el técnico se levantó varias veces a aplaudir la presión tras pérdida de sus jugadores y a la defensa, con Koundé en la posición de central, tirando la línea del fuera de juego. En ataque, al equipo le costó coger el ritmo, pero si está Raphinha es difícil desconectarse. El brasileño, ascendido a primer capitán, era el alma del equipo. No paró de dar instrucciones y animar. Y predicó con el ejemplo. Una presión suya al central egipcio provocó al filo del descanso el penalti que él mismo transformó para el 2-0. La grada estalló en gritos de “Raphinha capitán”. El brasileño este año parece que quiere volver a ser el que deslumbró hace dos temporadas. En la segunda parte Flick realizó seis cambios dando más protagonismo a la cantera. Comparecieron Goren, Cortés, Fariñas y Pesquer junto a Olmo y Gordon, el nuevo fichaje que debutaba en el Camp Nou. Tanto cambio descolocó al Barça, que cometió su primer gran error del partido. Pérdida de concentración y de la pelota, que es lo que suele pasar cuando te encantas, y contragolpe rápido de los egipcios que culminó el veloz Zizo. El típico gol que tantas veces ha encajado el Barça. El equipo quedó tocado y lo quiso hacer todo demasiado rápido perdiendo precisión con pelota y posición sin ella. Flick siguió con su plan de gestionar minutos y dio entrada a Adeyemi, Gavi y Christensen. Con ellos el Barça recuperó mordiente, especialmente gracias a Gordon, que no completó su buena actuación al fallar un penalti. Pedri salió para disputar sus primeros minutos y mirar de poner orden en un partido que ya había perdido el ritmo de juego. Y a Raphinha, el alma del equipo.
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