
Arda Güler fue el mejor jugador del Real Madrid ante el Espanyol. Asistió a Bellingham en el 0-1 y fue sustituido en el minuto 64.
“¡Güler está que vuela!”, se escuchó en Valdebebas durante las primeras semanas de pretemporada. Y, visto lo visto, el comentario expresado por un componente destacado del cuerpo técnico del Mourinho no estaba lejos de la realidad. El turco, debido a la rápida eliminación de su selección en el Mundial, fue el primer mundialista en incorporarse a la disciplina del Real Madrid. Nada más ponerse bajo las órdenes del técnico portugués, desde Valdebebas destacaban el gran estado de forma en el que había regresado. Cinco partidos después -cuatro de pretemporada y uno de Liga-, Arda ya ha presentado su candidatura a ser una de las piezas indispensables de su equipo. El curso pasado, el centrocampista fue una de las notas más positivas del equipo merengue. En los 51 partidos que disputó, anotó seis goles y repartió 14 asistencias; ocho de ellas, a Kylian Mbappé, con el que formó una gran conexión dentro del terreno de juego, sobre todo en la primera parte del curso. Esta temporada, Mourinho tiene un papel importante reservado para él, acorde con las expectativas que hay depositadas por parte del club en el jugador. Al mismo tiempo, el turco sabe que tiene competencia en la mediapunta: nada menos que Bellingham. Son las dos alternativas de Mou para ese puesto, aunque el portugués parece tener bastante claro que el inglés será el titular. En el estreno liguero de los blancos, no tardó en ser diferencial: un magnífico centro teledirigido a la cabeza precisamente de Bellingham terminó con el inglés abriendo la lata en el RCDE Stadium. Aunque su partido no quedó ahí. En los 64 minutos que disputó, Güler dejó en sus botas un 93% de acierto en pases, siete ocasiones creadas y cuatro de cuatro en envíos en largo completados. Una actuación notable hasta que Mourinho decidió sustituirle por Diomande. Arda sabe que mantenerse como titular en este Real Madrid no será tarea fácil. El 4-2-3-1 de Mourinho parece contar con tres nombres fijos por delante del doble pivote: Bellingham, Vinicius y Mbappé. A día de hoy, el extremo derecho -posición en la que el turco partió ante el Espanyol- es la mayor incógnita del ataque merengue. La lógica invita a pensar en que Diomande, el fichaje más caro de la historia del club blanco, será el titular en ese puesto. Pero el marfileño anda aún corto de preparación y Mou quiso premiar la excelente pretemporada de Güler dándole ese puesto. Y también hay que tener en cuenta a Brahim para ese rol. El ex del Leipzig disputó media hora de juego frente al Espanyol, mientras que el malagueño se quedó sin participar. Y es que Arda parte con cierta ventaja debido a su versatilidad. El turco no se limita a jugar en el costado derecho; puede hacerlo también por dentro, como mediapunta o interior. Otra de las opciones es que distribuya su juego desde la base, aunque Mourinho no termina de verlo por el momento en dicha posición. Con ello, el 15 afronta su cuarta temporada vistiendo la camiseta del Real Madrid. Su papel en el equipo ha ido creciendo a medida que pasaban los años. El curso pasado ya fue una de las piezas más importantes de su equipo. Ahora, con todavía más competencia a su alrededor, el turco alza la voz con el objetivo de convertirse en un fijo del esquema blanco...
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