
El Athletic conquista Balaídos con un partido soberbio a nivel colectivo. Berenguer y Navarro marcaron los goles en dos minutos. Mala imagen del Celta
El Celta sigue sin levantar cabeza en este inicio de temporada en el que suma un empate y dos derrotas. Hoy, de todas formas, lo peor no fue el resultado, sino la imagen de un equipo superado en todo momento por un Athletic sobresaliente. Los bilbaínos finiquitan una semana de mucha polémica con un gran triunfo y, sobre todo, un extraordinario partido de principio a fin. Los leones hablan en el campo, donde realmente hay que hablar. La mejor noticia para el Celta al descanso era el marcador, un 0-2 muy escaso para los méritos que había hecho un Athletic superlativo. El equipo de Terzic estuvo iluminado desde el pitido inicial, con el plan muy claro de lo que debían hacer y una ejecución casi inmejorable. Gerenabarrena y De Galarreta estuvieron imperiales en el centro del campo, Sancet recordó al mejor Sancet, Berenguer con la mira en la red, Navarro siempre vertical... Los leones estaban arrasando en Balaídos. Y eso que el Celta pudo adelantarse en el marcador a los diez minutos. El Athletic ya estaba dominando en esos momentos, pero solo había avisado con un disparo desviado de De Galarreta. Entonces, Jutglà aprovechó para colarse por la derecha y ponerle un balón franco a Swedberg en el corazón del área, que definió fatal y facilitó la parada de Unai Simón. Sancet dio la réplica con dos acciones que subieron la tensión de Radu, salvador ante el mediapunta vasco. Laporte también estuvo cerca del gol con un testarazo que se marchó alto. A los veinte minutos apareció Berenguer para castigar una pérdida de Carreira con un disparo ajustado que acabó en la red. Balaídos empezaba a murmullar porque su equipo no arrancaba y todavía no se habían acabado de lamentar cuando Navarro marcó el segundo. El mérito del 0-2 fue de De Galarreta, que le robó el balón a Febas y le dio un pase sobresaliente al extremo barcelonés. Iñaki tuvo la sentencia minutos después, pero Radu se impuso en el mano a mano. Y a punto estuvieron de pagar caro ese error, porque segundos después Jutglà cabeceó al larguero un saque de esquina ejecutado por Hugo González. Viendo la inoperancia de su equipo, Giráldez reaccionó con cuatro cambios al descanso y el quinto al inicio de la segunda parte. La revolución, en cambio, no se vio sobre el terreno de juego. Sí que hubo cierta mejoría, sustentada principalmente en el talento de Iago Aspas, pero no fue suficiente ni para hacerle cosquillas al Athletic. De hecho, fue Sancet quien tuvo el tercero en la primera acción clara, pero el mediapunta no supo aprovechar el preciso centro de Areso y envió el balón a las nubes. Los vigueses tuvieron su oportunidad en una acción a balón parado que Starfelt estuvo a punto de enviar a la red. Y ahí se acabó el potencial ofensivo del cuadro olívico. Los hermanos Williams buscaron su gol a la contra, pero no estuvieron nada finos en la definición. Iñaki remató sin fuerza y facilitó la intervención de Radu, mientras que su hermano pequeño no encontró puerta en sus dos disparos. Entremedias, reclamó un posible penalti de Starfelt tras regatearle dentro del área. El epílogo al encuentro lo puso Iago Aspas, que estuvo a punto de maquillar el resultado en la última jugada del encuentro, tras una genial asistencia de Jutglà, pero no encontró la red después de driblar a Unai Simón.
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