

El técnico del Ceuta evita buscar excusas tras el cierre del mercado, admite que el equipo sigue “en formación absoluta” y reclama unión.
El Ceuta ya sabe con qué armas afrontará los próximos meses y José Juan Romero no quiere perder tiempo mirando lo que pudo ser y no fue. El mercado está cerrado, los últimos fichajes apenas acaban de aterrizar y la enfermería sigue llena, pero el entrenador caballa dejó claro su respaldo al grupo antes de recibir este sábado (18:30 horas) al Celta Fortuna en el Alfonso Murube. “Estamos los que estamos, los que han querido estar, los que se han podido traer. Y con ellos voy a la guerra. Voy a muerte”, afirmó. Romero evitó profundizar en las dificultades que encontró el club durante el mercado por la situación vivida en Ceuta, reconocidas esta semana por Luhay Hamido y Edu Villegas. “Si lo ha dicho el presidente, pues ya está dicho todo”, respondió. Tampoco quiso utilizar ese contexto para explicar las tres derrotas con las que ha comenzado el campeonato. “Me niego a unir una cosa con la otra porque no tiene ni punto de comparación. Prefiero centrarme en lo que podemos hacer, en lo que tenemos que mejorar, en mirarnos el ombligo y trabajar, mejorar y crecer”. El técnico entiende que el Ceuta todavía necesita tiempo después de un cierre de mercado frenético. “Ahora mismo somos un equipo en formación absoluta”, reconoció. Sobre la confección definitiva del plantel tampoco quiso entrar en valoraciones: “El análisis le corresponde a la dirección deportiva. La plantilla es la que ha quedado y con ella voy a ir a muerte”. A esa adaptación se une una enfermería que vuelve a condicionar los planes. Adrián Lapeña pagó el esfuerzo realizado en Mallorca y estará entre tres y cuatro semanas de baja. “Por necesidad tuvo que forzar y lo hemos jodido. No había opciones y él decidió también sumar al grupo, pero la consecuencia no ha sido buena”, explicó Romero. Koné y Marino continúan fuera, mientras que Omar Sadik ya se ha reincorporado al trabajo. Entre las incorporaciones de última hora, Joaquín González es quien lleva algo de ventaja. El centrocampista ya ha completado un par de entrenamientos y Romero explicó que llega para una posición capital en su modelo. “Lo que había visto de él, más los informes que pude recabar, me daba indicios de que podía ser el cinco que pretendemos, el cinco que nos falta”. Incluso admitió que habría querido otra pieza para esa demarcación: “Nos faltaría otro más en su posición, pero al menos ya tenemos este refuerzo”. Más verdes llegan Edgar Sevikyan, Umaru Konaré y Toni Abad. Su presencia en la lista dependerá también de las necesidades de un equipo muy castigado por las bajas. “Probablemente entrarán en la convocatoria para rellenar porque no tenemos efectivos, pero esperemos que no tengan que jugar. No sería una buena señal”, explicó. El Celta Fortuna aparece ahora como la primera oportunidad para que el Ceuta estrene su casillero después de tres jornadas sin puntuar. Romero avisó del nivel del filial vigués, un equipo que “juega muy bien al fútbol” y que considera fruto del “espectacular” trabajo de cantera del Celta. “A muchos de estos jugadores los recordaremos dentro de un tiempo cuando formen parte de la élite del fútbol español”. El entrenador espera que el regreso al Murube sirva para cambiar la dinámica y también para poner el broche a una semana especialmente intensa en la ciudad. “Sería un colofón de muchas emociones”. Para conseguirlo, reclamó un Ceuta sin dudas: “Tenemos que tener muy claro lo que queremos hacer y doblar todo lo que ellos hagan para poder ganar este partido”. Y su petición no se quedó en el vestuario. Romero extendió el mensaje a todo el entorno caballa ante una temporada que anticipa exigente. “Tenemos que ir todos: ustedes, nosotros, la ciudad, la afición, todo el mundo. Va a ser un año complicado y tenemos que saber dónde estamos”.
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