Llega Bernardo Silva, el fichaje polivalente. Ni siquiera el cuerpo técnico tiene decidido si será más mediocentro, mediapunta o extremo diestro.

El futbolista nómada. Capaz de hacer casi todo a la vez, en casi todas partes. Bernardo Silva ha inaugurado hoy su etapa en el Real Madrid. Y lo ha hecho... siendo un bendito misterio. Porque la polivalencia es una virtud. Porque este camino también se irá haciendo al andar. Puede jugar como mediocentro, llevando el timón; también como mediapunta, aunque eso salpicaría a Bellingham; e incluso ejercer de extremo derecho, posición de Diomande sobre el papel. Puede, puede, puede. Muchas posibilidades, pero pocas certezas. A día de hoy, de hecho, es un poco el jugador de Schrödinger: cuesta decir que no es titular, pero también asegurar que lo es. Llega un as bajo la manga. El joker de Mourinho. Aunque la clemencia se ha terminado. Ha sido el mundialista con más vacaciones, casi a la par que Vinicius (cuatro semanas). Pero una vez que se ha incorporado, lo ha hecho por la puerta grande: doble sesión en Valdebebas. Muy intensa por la mañana; más técnica ahora, por la tarde. Puede tocar madera, porque el día ha sido de casi frotarse los ojos: apenas se han superado los 30º en Madrid. Cielo nublado −por momentos− y brisa ligera. Que no se acostumbre a estos agostos. Pero sí al ritmo de trabajo de Mourinho, quien acaba de arrancar la cuarta de sus seis semanas de pretemporada. Va por el 50%. Quedan 19 días para el estreno en Liga. Y acaba de recibir a un fichaje para el que fue determinante. Bernardo Silva había decidido poner fin a su etapa en el Manchester City −iba casi una década viviendo en Inglaterra, desde 2017− e irse a jugar a España. La única duda era en qué equipo. Empezó negociando con el Atlético de Madrid, luego lo tuvo prácticamente cerrado con el Barcelona y entonces... irrumpió el Real Madrid. Casi de la noche a la mañana, se llevó el tesoro. Mou transmitió a la cúpula su firme convicción, lo quería y llamó a Bernardo Silva para convencerlo. Figura clave. De hecho, se trata de una operación que ha roto el primer mandamiento de las viejas tablas de Chamartín: no se fichan ‘mayores’. Bernardo Silva, a justo una semana de cumplir los 32, ha firmado por dos años. Porque sus condiciones seducen y mucho. Seduce su polivalencia y su toque de balón. Pero incluso por encima, gusta su veteranía. En él se atisba un jugador al que no le va a temblar el pulso en las noches importantes. Una pieza de la que tirar para poner calma en el centro del campo, en momentos puntuales. Ese futbolista de varita mágica y sangre de hielo. Y que llega con hambre de redención, porque su Mundial ha sido muy decepcionante. Y lo sabe. Lo asume, en cuanto que es una realidad innegable. Fue titular en el primer partido, ante el Congo y Roberto Martínez le quitó al descanso. Desde entonces, sólo 49′ en cuatro encuentros. Desapareció. Tuvo 14′ en la goleada a Uzbekistán y nada frente a Colombia. Para terminar con 28′ ante Croacia y únicamente 7′, contra España. El partido en el que terminó encarándose con Rodri (le había celebrado un fallo en la cara y estalló; luego hicieron las paces). De ahí, a las vacaciones. Han sido cuatro semanas de descanso. Hasta hoy. Por la mañana ha acudido al Hospital Blua Sanitas Valdebebas para el reconocimiento médico. Tras ello, primer entrenamiento a las órdenes de Mourinho. El pregón del día, pues le esperaba una sorpresa: era lunes de doble sesión, con otro entreno planificado para las 17:00. Bienvenido, Mr. Silva. Aún no se ha anunciado su dorsal, como tampoco cuándo será su presentación. De hecho, desde Valdebebas se empieza a asumir que el tema de las presentaciones se está complicando por falta de fechas... y no se descarta una conjunta. Pero sí se puede confirmar que ya ha sido inscrito en LaLiga. Un futbolista que es una pieza misteriosa en el puzle. A día de hoy, el cuerpo técnico no tiene claro dónde lo va a utilizar más. La mediapunta parece la posición más improbable, una vez que Bellingham es absolutamente indiscutible. Sin embargo, es en la que jugó el 64% de los partidos la temporada pasada. Pero a partir de ahí, el dilema es interesante. Jugar en el mediocentro (22% de los partidos el curso pasado) supondría quitar a Valverde, complicado; mientras que caer a la banda derecha (14%), hacerlo con Diomande, un fichaje de más de 100M€. Encaja para ser titular, pero ponerlo supone quitar a alguna pieza delicada. Bendito problema, que se repite. Y a la vez, arma indetectable para los rivales. Cuando Bernardo Silva se prepare para saltar al campo en los partidos, será difícil prever qué jugador se marchará. Hay muchas posibilidades. Por eso es un comodín. Por esto, de hecho, convencía sobremanera su fichaje. Aún ostenta un enorme talento en sus botas −más allá del feeling que ha dejado el Mundial− y seduce su polivalencia. Es un as bajo la manga para toda la temporada. Para, al menos, dos años. Es el futbolista nómada. El joker de Mourinho.