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Ya no estará Griezmann pero su 7 tiene heredero. Kang-in Lee. Su historia en el Atleti no pudo comenzar mejor. Con un gol tan bello como decisivo como aquellos que hacía el francés. Sin uno, debía ser el otro quien ocupase su sitio. Un futbolista que es pura creatividad en espacios reducidos. De los que aceleran el juego y atraviesan verticales a sus rivales. El Málaga lo puede contar. Un Málaga de nuevo ahí. Como en el estreno de este campo hace nueve años. Y qué largo ha sido el viaje para la segunda vez. De vuelta a Primera, regresaba al Metropolitano muy acompañado en la grada y sin fichajes en su once. Nueve repetían del ascenso y todos debutaban en Primera menos dos: Dotor, recuperado de su lesión, y Joaquín, que había jugado un minuto... con el Atlético. Un Atleti con Lookman llamado a tirar de un carro lleno de chavales. No tenía otra el Cholo que esta. Comenzarlo todo con este once de circunstancias. El estreno de la temporada un 19 de agosto, justo un mes del 19 de julio de la final del Mundial, esa con nueve futbolistas del Atleti. El dato, medalla. La resaca, cara: seis llegaban para el banquillo pero ninguno para el once. De ahí, este con algunos nombres lo cierto emocionantes. El de Domínguez, por ejemplo. El debutante más joven de la historia, con 16 años y 241 días. Y el de Arnau, ohh, Arnau, con un 16 también especial. Ese que llevaba en la espalda para acreditarle como jugador del primer equipo. Se lo ganó este verano y, en cuanto el balón comenzó a rodar, el público entendió por qué. Su sitio era el de extremo diestro cayendo tan abierto como Carlos Martín en la otra banda. Dani Martínez estaba detrás. Los chicos de la casa, los fichajes del Cholo. Hjulmand, uno de los nuevoss, no rompía de inicio esa pareja de la que Simeone se fía tanto, Koke-Barrios. El primero ante su temporada 18 en este lugar, una mayoría de edad, 6.570 días. El segundo, llamado a ser el jefe si han quedado atrás las lesiones. Nadie tiene su ojo y distribución. En cuanto el árbitro pitó el inicio, tras un homenaje a los cuatro del Atleti que al pecho nos cosieron la segunda estrella (Pubill, Llorente, Grimaldo, Baena), los equipos se abalanzaron sobre el partido con ganas de arrancarle el forro. El Atleti enseguida tomó el dominio mientras el Málaga se iba quitando el óxido. Pero en cuanto lo hizo, voilá, suya la primera ocasión: un agujero en el centro del campo rojiblanco y una puerta al área por la derecha. Larrubia la puso en la frontal y Puga pateó alto. Pero ahí quedó. Ya estamos de vuelta, estamos aquí. El Atleti seguía manejando el balón pero sin romper nada. La bola rodaba espesa. Y eso que alrededor de Arnau ya pasaban cosas, todas. Un Arnau descarado, atrevido, desequilibrante y sin dejar de encarar. Una delicia. Como ese taconazo bárbaro que intentó buscando a Mendoza. Ese Mendoza como enganche, un lugar donde sus pérdidas se ven menos y más su pie. Pero la noche seguía sin goles y con ocasiones escasas. Rafita achicaba en ese área donde Lookman no molaba, intranscendente como 9. Koke, mientras, en el medio estrangulaba el juego del Málaga. A Chupe no le llegaba un balón. Al final de la primera parte se vio por qué. Doble arañazo del Málaga. Chupe primero, Larrubia después, ambos en fuera de juego. Tras el descanso, Domínguez, con amarilla y casi otra, se quedaba en la ducha para que su lugar lo ocupase un campeón del mundo: don Marcos Llorente . Lo cierto es que el Atleti siguió un rato sin cruzar la línea del centro del campo. El partido sin resuello como abotargado bajo el calor de agosto en Madrid. Y cuando Kang-in, Giuliano y Baena ya estaban listos en la banda para entrar, los tres de golpe, el Atleti enlazó dos ocasiones seguidas como salivando por lo que iba a venir en cuanto pisara la hierba el surcoreano. La primera terminó con Lookman caído en el área tras un roce rival después de que Koke prefiriera pasarle a disparar. La segunda, un disparo cruzado de Mendoza que atajó provindencial con la pierna Herrero. Otro partido comenzaba. El Atleti ya estaba más cerca del que será habitual. Y ojito. Con ese Kang-in al que le queda a medida el traje de Griezmann. En ese momento, el Málaga había seguido ganando metros con paciencia para que el Atleti comenzara a sufrir mirando el reloj. Fue entonces cuando Kang-in agarró ese balón para calmar al Metropolitano, cuando llevaba 13 minutos sobre el campo. Hola afición, papa Kang está aquí. Lo que a continuación sucedió fue delicioso. Kang-in comenzó con una arrancada en el pico derecho de tira del área, siguió con una finta en carrera y finalizó con un zapatazo con rosca a la escuadra. Una barbaridad de golazo. El Málaga se terminó aquí. Hancko tuvo un remate al larguero justo después, un rato antes de que Baena le diera la palada definitiva con otra maravilla, esta a balón parado. El campeón del mundo se pidió tirar esa falta con polvo de estrella. Directa a la cara interna del larguero, a centímetros de la cruceta. El Metropolitano feliz. Y sin añorar en este partido a nadie. Tampoco a Julián.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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