

El técnico lanza un doble mensaje a sus hombres: está feliz por la capacidad de alcanzar la victoria a través del sufrimiento... pero hay cosas que mejorar.
Mourinho sigue ajustando las piezas del Real Madrid que quiere con el hándicap de que el calendario no permite fallos. El triunfo ante el Inter en Champions dejó un sabor agridulce en el paladar de la afición, y también una doble sensación en el técnico portugués, quien reconoce internamente que no terminó satisfecho con el rendimiento del equipo pero que aprovecha para sacar lo positivo e incidir, de cara a los jugadores, en una idea: la importancia de ganar sea cual sea el camino cuando no se puede jugar bien y, en definitiva, que no hay nada más importante que la victoria. Por eso Mourinho, consciente de la dificultad que presentaba el partido por las importantes y numerosas bajas en el centro del campo (Trent y Valverde jugaban juntos por primera vez), terminó mandando un mensaje positivo al vestuario. Valoró por encima de otras cuestiones la capacidad de competir, de resistir y de saber aparecer en los momentos importantes del encuentro, sobre todo a la hora de seguir ese plan preestablecido de presionar en la parte de arriba en el momento justo y de elegir qué jugador debía saltar a dicha presión, el timming a la hora de hacerlo y sobre quién. Ponderó Mourinho que se consiguiera una victoria de carácter, cero reproches. Entre los motivos para el optimismo el cuerpo técnico valora el hecho de que el equipo terminara recuperado hasta 11 balones en campo contrario. Una de las señas de identidad que deben definir el proyecto que aún está en construcción. La presión está siendo efectiva y eso a pesar de que hay jugadores que aún están fuera de punto físico, los que se incorporaron más tarde al trabajo. El resultado habría sido más que contundente de haber tenido los jugadores de arriba la eficacia que muestran sistemáticamente partido a partido. Se generaron 9 ocasiones claras de gol, una de ellas en el último suspiro de la primera parte y otra nada más comenzar la segunda (Mbappé y Bellingham) que habrían supuesto el 3-0 y zanjar el partido. Pero, del mismo modo, el técnico es consciente de que hay muchas cosas que mejorar. Principalmente el control del partido. “No me pone feliz que fuera un partido tan loco”, reconoció tras la victoria en rueda de prensa. El detalle de que el Madrid fuera el equipo de la jornada de Champions con menos posesión de todos los que actuaron (no llegó al 40%) se explica en las sanciones de Güler y Bernardo Silva en mayor medida. Pero hay más. Mourinho también trabaja para que el equipo conceda menos ocasiones de gol (hasta seis paradas de mérito llegó a hacer Courtois) y en intentar que el equipo se exponga menos en determinados momentos del encuentro. Hecho el análisis y trasladado a la plantilla, existe la convicción de que es el turno de los jugadores de plasmar el mensaje que han recibido en el siguiente partido en el Bernabeu, ante el Rayo, en el que Mourinho quiere retomar la senda de las victorias contundentes con el equipo mandando. Para el técnico terminar esta primera fase de partidos antes del parón de selecciones con buenos resultados ante Rayo, Elche y Atlético es fundamental. Todo, bajo la idea de que estando el equipo en construcción aún y con importantes bajas aún en la media (Tchouameni y Thiago Pitarch empiezan a contar ahora poco a poco), llegar hasta ese punto (el parón) arriba en la tabla sería un éxito con el que cimentar lo que queda de temporada.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
မှတ်ချက် အားလုံး