

Un listón desigual para un jugador al que siempre se le exige un punto más para saldar temas pasados y que, da la impresión, está sentenciado para algunos.
Mi pregunta va dirigida al madridista que paga su entrada o abono y, por ello, tiene toda la libertad para expresarse en el Santiago Bernabéu. Confieso mi sorpresa, por mucho que haya visto en el templo madridista, por el trato a uno de sus jugadores, referente de los últimos grandes éxitos, sobre el que recae todo el peso del fracaso de los dos últimos cursos y se sitúa el foco de la exigencia más desaforada. ¿Por qué se silba a Vinicius? Partiendo de la base de que en el inicio de una nueva temporada se debería resetear, enterrar el pasado y alimentar nuevas ilusiones, más aún al alzarse el telón de una de esas noches Champions en un partido de enjundia, ninguna de las razones que encuentro apunta al presente. Porque castigar un estado de forma tras apenas cinco partidos sería, además de un agravio comparativo, injusto. Acordamos entonces que es el pasado lo que atormenta el presente de Vini. Y a uno de los reproches más repetidos, su falta de compromiso defensivo, respondió ante el Inter de Milán con su capítulo de mayor entrega. El récord de recuperaciones de balón tampoco fue suficiente para silenciar a los críticos. Tampoco vale. Ante su primera decisión errónea en fase ofensiva, en un mal pase, una pérdida en transición a alta velocidad, una mala lectura, el runrún del estadio acaba convirtiéndose en silbido. Es el castigo más inicuo. La condena al descaro, al atrevimiento. A mermar una de las que siempre fueron mayores virtudes del brasileño: intentarlo una y otra vez con insistencia hasta desfondar a su marcador. Un listón desigual para un jugador al que siempre se le exige un punto más para saldar temas pasados y que, da la impresión, está sentenciado para algunos. No parece lo más inteligente domesticar un espíritu indomable. Confundir exigencia con corrección permanente. Y, el día que trabaja defensivamente, castigar la falta de finura en ataque. Porque si, haga lo que haga, siempre queda algo por saldar, quizá la deuda ya no sea de Vinicius.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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