

El Fulham sumó su primer punto de la temporada en su visita a un Liverpool muy impreciso y falto de juego.
En el escenario más complicado encontró Álvaro Arbeloa el aire que necesitaba para seguir respirando. El técnico del Fulham, que había perdido todos sus partidos en la Premier, resistió en su visita a Anfield, donde apenas fue exigido por un rival muy impreciso, y sumó un punto que le da la vida y devuelve las dudas sobre el Liverpool de Andoni Iraola, que no termina de tomar forma en el campeonato inglés. La puesta en escena del Fulham no fue mala y Gonzalo, el único español titular en los londinenses, acarició el gol, después de un regalo de Alisson. Respondió Víctor Muñoz con un cabezazo en un saque de córner que despejó de forma acrobática Leno, en lo que fue la acción más peligrosa de los Reds en todo el primer tiempo y la única destacada del español mientras estuvo en el césped. Con Szoboszlai al mando comenzó a aparecer Wirtz y Barcola empezó a mostrarse, pinceladas que no fueron más que fuegos artificiales, porque los hombres de Arbeloa resistieron en pie hasta el descanso. Incluso el Fulham acabó discutiendo la posesión del balón a un Liverpool demasiado confuso y poco lúcido en el movimiento del balón, que nunca tuvo una circulación clara y fluida. Toda esa confusión que ensombreció la primera parte no desapareció tras el paso por los vestuarios. Trató de corregir Iraola la vía de agua abierta por Oscar Bobb en la banda izquierda y retiró a Tsimikas para que entrara Kerkez. No fue lo único que falló en el primer tiempo en el Liverpool, pero sí lo más evidente, como también lo fueron las dificultades de Araújo para contener las acometidas de Robinson en la derecha. Con el Fulham cada vez más cómodo y el Liverpool más enredado, Iraola dio una nueva vuelta al equipo. Mandó al banquillo a unos intrascendentes Víctor y Gravenberch, que apenas prestó ayuda a Szoboszlai en la creación, y recurrió a Gakpo y Mac Allister. Los cambios no alteraron el pulso de un partido dormido, en el que los nervios empezaron a devorar a un Liverpool hambriento de fútbol y el Fulham, que nunca se descompuso, se vio delante de una oportunidad inmejorable para irse con un buen botín de Anfield. Iraola y Arbeloa siguieron con la batalla táctica, moviendo piezas desde el banquillo, y en ese juego acabó por triunfar Arbeloa, que sumó el primer punto de la temporada y empezó a ver algo de luz en un túnel que todavía es demasiado largo y oscuro.
မန်ယူ
ရီးယဲလ် မက်ဒရစ်
ဘာစီလိုနာ
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