El Sevilla FC firmó una contundente victoria por 3-1 en San Mamés frente al Athletic Club en la segunda jornada de LaLiga, dejando claro que llega a esta temporada con ambiciones renovadas. Los andaluces dominaron amplias fases del encuentro y fueron letales en las ocasiones que generaron, mientras que los rojiblancos no encontraron la fórmula para frenar el empuje visitante.

Uno de los protagonistas de la noche fue, paradójicamente, un jugador del equipo perdedor. Odysseas Vlachodimos, guardameta del Athletic Club, realizó hasta seis paradas a lo largo del partido, evitando en múltiples ocasiones que el marcador se ampliara aún más. El portero griego fue una muralla bajo palos, pero la presión ejercida por el Sevilla resultó imposible de contener en su totalidad. Sin sus intervenciones, la goleada habría sido de mayores proporciones.
El Athletic logró recortar distancias con un gol que encendió brevemente las gradas de San Mamés, pero la reacción no fue suficiente para cambiar el rumbo del partido. El Sevilla gestionó bien los momentos de peligro y mantuvo una solidez defensiva que frustró los intentos de remontada de los locales. Cada vez que el Athletic intentaba dar un paso adelante, los visitantes respondían con orden táctico y determinación.
La derrota deja al Athletic Club con deberes por hacer en la parcela defensiva. Encajar tres goles en casa es un dato preocupante para un equipo que suele hacer de San Mamés un fortín. El cuerpo técnico deberá analizar las carencias mostradas y buscar soluciones antes de que el calendario apriete. Para el Sevilla, en cambio, la victoria supone un impulso anímico importante y tres puntos valiosos conseguidos fuera de casa en un escenario siempre exigente.
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