
Centrado en Julián, el adiós de Ferran y Lewandowski le deja en una situación difícil silo de la Araña no prospera. Los planes B tienen asterisco.
El Barça ha puesto tantos huevos desde enero en la cesta de Julián Alvarez, que si no consigue finalmente su fichaje, como insisten desde el Atlético de Madrid por tierra, mar y aire, se va a quedar colgado del alambre. Casi oficial ya la marcha de Ferran Torres a París, y con Lewandowski jugando (y haciendo goles) en Chicago, no tiene ‘nueves’ puros a diez días de empezar LaLiga y a tres semanas del cierre del mercado. La situación, cuando menos, resulta inesperada si se advierten los deseos de Flick antes del verano. Quería jugadores de ataque. Deco fichó a Gordon y Adeyemi en dos operaciones relámpago, pero entre los dos apenas llegaron a 30 goles la temporada pasada. Demasiado poco comparados con los 40 que sumaron Ferran y Lewandowski, más los 14 de Rashford, que no amplió su cesión. Básicamente, Flick necesita alguien que le garantice más de 30 goles. De los futbolistas que han sonado como posibles planes B, sólo Pavlidis (Benfica) los alcanzó el año pasado. La Liga portuguesa, sin embargo, está un escalón por debajo de las grandes europeas. Mikautadze, jugador con movilidad y un perfil dinámico que gusta a Deco, apenas alcanzó los 16 en el Villarreal. Lautaro, un grande en los últimos años en Europa, los rozó (27), pero su caché sigue siendo altísimo (85 millones de euros según la web especializada Transfermarkt) y parece imposible que el Inter lo venda. Oyarzabal, que sería otro fichaje casi imposible por razones sentimentales, marcó 18 con la Real. Eso sí, con la Selección marcó 14 el curso pasado. Una buena prueba de lo que pueda dar en un equipo de super élite europea. Deco tiene crédito. Sus fichajes estratégicos las tres últimas temporadas (Olmo, en la 2024-25; Joan García, en la 2025-26; y Rodrigo, si se confirma, en la 2026-27) hablan de un excelente observador del mapa de la primera plantilla. También ha acertado en fichajes temporales, como Rashford o Cancelo; y residuales, como Szczesny. No puede descartarse otro movimiento maestro del director deportivo del Barcelona. Alguna maniobra trabajada con tiempo en silencio en los últimos meses. Sin embargo, la información que ha transmitido a través de sus canales oficiales el club hace meses es que el objetivo número uno era Julián; y si la Araña no viene llegarán las urgencias y, sobre todo, las exigencias de otros clubes. Sin duda, Deco se enfrenta ante uno de sus mayores desafíos desde que es director deportivo del Barça.
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