
Cherki aportó la chispa que los celestes habían echado en falta durante la primera hora del duelo. Guéhi primero, y Gvardiol después firmaron la remontada.
La incertidumbre estaba asegurada. Por el cambio de dinastía en el banquillo del Manchester City, por la forma en la que cayeron ante el Arsenal la semana pasada en la Community Shield, y por la salida de varios jugadores clave. Principalmente la de Rodri. Pero Cherki se encargó de arreglar el entuerto y favorecer un estreno positivo del Manchester City en su etapa post-Guardiola. Aportó la chispa y el desparpajo que su equipo necesitaba para doblegar a un Bournemouth serio que se había adelantado en el primer tiempo y que prácticamente se creyó ganador del duelo en el Etihad Stadium. El primer experimento de Maresca en su estreno con el City fue situar a Guéhi en el mediocentro, junto a Anderson. Con O’Reilly haciendo de 10 y Foden escorado en banda. Los celestes gozaron de fluidez en sus movimientos con y sin balón. Suya fue la posesión dese el inicio, y suya fue la ocasión más clara del primer tramo. O’Reilly arrancó por la izquierda hasta alcanzar la línea de fondo, desde donde ofreció un balón en bandeja a Haaland. El noruego, en su partido 200 con el City, lo tenía todo a favor para abrir la lata, pero, incomprensiblemente, decidió rematar con el pecho en lugar de cabecear el esférico hacia la meta de Petrovic, que no pasó apuro alguno. Con energía y con paciencia, el City se adueñaba poco a poco del partido, pero antes de alcanzar la media hora se encontró por detrás en el marcador. Ni Dias ni Khusanov acertaron a despejar un envío en largo del Bournemouth que terminó en posesión de Evanilson. El brasileño vio le llegada de Tavernier en el segundo palo, y éste solo tuvo que empujarlo a la red para dar la campanada. Quedó frustrado el City. Impotente. Aunque agradecido, en cierta manera, porque estuvo a punto de irse al descanso dos goles por debajo en el marcador. Rayan vio un hueco en el minuto 41, e hizo llegar el balón a Kluivert, desde la derecha hacia el interior del área. El holandés tuvo tiempo y espacio para controlar y disparar, pero sin comprometer en absoluto a Donnarumma. A los diez minutos de la reanudación, Guéhi debió empatar. Era más fácil errar que marcar, pero el inglés cabeceó desviado un centro de Anderson pese a estar en una posición inmejorable. Creció entonces el City, se echó para atrás el Bournemouth. Los de la costa jurásica construyeron un muro contra el que los mancunianos se toparon una y otra vez. Entró Cherki. También Nunes, que permitió que Foden centrase su posición y participase más a menudo en el ataque de los de Maresca. No tuvieron su día. Pero el Bournemouth no logró aprovecharlo. Los cherries echaron por la borda todo su buen trabajo a lo largo de 84 minutos. Dejaron a Guéhi totalmente libre de marca en el corazón del área, para que cabecease cómodamente un córner botado por Cherki desde la derecha. El francés volvió a hacer de las suyas solo seis minutos más tarde para ganar el partido. Pese a estar rodeado de rivales encontró a Gvardiol en el área. El croata recibió, se giró y anotó el tanto de la victoria, aunque la celebración tuvo que posponerse hasta que el VAR confirmó que no estaba en fuera de juego.
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